Adelantamiento…por la izquierda

Noviembre 4, 2009

La democracia 2.0 desenmascara a Güemes

Imagen dedicada a los “tolerantes” como Güemes. No queríais caldo, pues ahí van tres tazas.

Me siento orgulloso de informar, tratando de crear opinión, como es el deber de quienes escribimos para Progreso 21,  de sucesos como el siguiente. Dos jóvenes hasta hoy anónimos en España han visto hoy sus nombres escritos en el diario gratuito 20 minutos y el fruto de su labor maratoniana de las últimas cuarenta y ocho horas, plasmado a toda página en la sección de noticias de la Comunidad de Madrid del diario El País o un espacio pequeño pero no por ello desdeñable en Público, que por lo que se ve, hubo de dar la noticia antes de la salida del diario a los quioscos. Antonio Cartier y Juan Pérez, blogueros por convicción y vocación, han llevado a cabo una labor épica de periodismo y comunicación en la Red de redes. Con el destape de la verdadera actitud del dirigente del PP madrileño, Juan José Güemes, han dignificado la labor periodística y han demostrado que Internet permite un uso humano y elevado de las nuevas tecnologías, que, como tantos otros instrumentos, tienen su bondad o perversión en la intención de quien lo utiliza.

Puede que buena parte de la opinión pública y su círculo de amistades no sean conscientes de la trascendencia de su acción. No sólo dos jóvenes comunes y corrientes han demostrado las falacias y el verdadero tono ideológico de un politico que hace y deshace desde el cheque en blanco que otorga la mayoría absoluta sino que, además, han puesto al descubierto a través de un caso particular la necesidad de reflexionar desde la sociedad civil y por parte de la ciudadanía sobre una miseria intelectual desde el punto de vista ideológico que hacen pensar seriamente si con Franco, como tantos nos quieren hacer pensar, murió el franquismo. La demostración empírica de un hecho existente, objetivo, puesto a la vista de todos, no ha hecho sino confirmar lo que buena parte de la opinión pública cree y, por desgracia tantas veces, no comenta en voz alta: España carece de una derecha verdaderamente democrática en sus más profundas ideas, prácticas políticas, discurso y en la relación con las instituciones.

Juan José Güemes, en un rapto de humor peculiar, trató de escribir un Diccionario progresí con aportaciones de su propia cosecha y, según el mismo asegura, de lo que desearan aportar ciudadanos que simpatizaban con su causa que, a grandes rasgos, no soy capaz de resumir con otro lema que no sea “arrasa -verbalmente al menos- todo lo que no entiendas”. En esta joya de la lingüística derechista se define a la feminista -dan por hecho que sólo puede ser mujer- como aquella persona de sexo femenino que inventa términos para compensar su complejo de inferioridad. También contiene algún que otro zurriagazo a la cultura española haciendo mofa y escarnio de buena parte de las y los artistas españoles que no comparten su ideología política. Pero lo que se lleva la palma es la definición de gay como “homosexual con estudios que, aprovechándose de su formación, consigue subvenciones del Estado con la aquiescencia de todos los partidos de izquierda”. En un intento desesperado a la par que poco elegante, trató de ocultar su acción cuando un internauta, Juan Pérez, recriminaba su actitud, borrando la entrada de su peculiar glosario, y contestando a este mismo internauta simulando no saber a lo que se refería.

Pero el 2.0 es transparente para quien sabe moverse por él, no entiende de mayorías absolutas ni de bravuconadas en la Asamblea Regional. Siguiendo el rastro de la cuenta de Twitter que el yernísimo de Fabra ”privatizó” -cree que todo funciona como la Sanidad madrileña bajo su mando- y el pantallazo realizado en un alarde de prudencia, nuestros activistas cívicos han reunido pruebas irrefutables que han -y todavía habrán- de circular por las redacciones de toda España. Tanto en el blog de Antonio Cartier como en Digresiones 3.0, se podrá obtener una relación pormenorizada y objetiva de lo ocurrido, desgranando datos y presentando el cuerpo del delito.

El denominado franquismo sociológico sigue entre nosotras y entre todos nosotros. Con este término se alude a un residuo ideológico todavía no excretado por la sociedad española y que permanece aún, después de casi treinta y cinco años de la muerte del dictador, provocando indigestión. El franquismo sociologico se manifiesta en esos comentarios aparentemente inofensivos para una buena parte de la población, normalizados en la vida diaria pero que delatan la presencia de una derecha que todavía está por hacerse en el marco de un régimen constitucional. Aunque detrás de toda sigla se agrupan individuos, personas diferentes unas de otras, no podemos obviar el hecho de que esas mismas personas se agrupan en torno a intereses y valores comunes en sus líneas más generales. La actitud de Güemes no hace sino recordarnos que este Partido Popular que ahora se arroga para sí el protagonismo de la Transición española, es una refundación de la Alianza Popular de Manuel Fraga, que en su día se opuso con vehemencia primero a las reformas encaminadas a desmantelar los resortes fundamentales de la administración franquista y, más adelante, a buena parte de los artículos más fundamentales de la Constitución española de 1978 y cuya defensa e interpretación reclaman para ellos en exclusiva.

Gracias a dos avezados blogueros, buenos amigos y mejores personas, puedo cerrar esta pequeña columna sin un alegato crispado y sin mesarme los cabellos clamando contra lo que a buen seguro es la derecha más reaccionaria de Europa. Por supuesto, eso sí, dejando en el aire la pregunta de si Güemes debería responder judicialmente por las lindezas vertidas haciendo uso deliberado de su autoridad, posición y prebendas que le ofrece el cargo que ostenta. Pero hoy, sobre todo, quiero agradecer a estos dos valientes su labor, gracias por poner luz en la oscuridad, por poner buen olor entre tanta pestilencia cañí, muchas gracias, en definitiva, por arrancar una sonrisa y relajar el rostro de algunos ciudadanos conscientes cuando nos encaminamos en el transporte público a nuestros lugares de trabajo y estudio con el periódico bajo el brazo.

Publicado en Progreso 21

Octubre 14, 2009

El día en que la memoria se revuelve

Abucheos en el desfile

La memoria posee un carácter subjetivo incuestionable. La capacidad del ser humano para recordar algo a voluntad difiere por completo de aquella que pueda poseer una computadora o un lápiz de memoria. Recordamos en base a nuestra propia experiencia, circunstancias y necesidades, que pueden ser parecidas pero nunca idénticas de una persona a otra. La Ley de Memoria Histórica aprobada es, desde mi punto de vista, una de las normas mejor bautizadas. No pretende establecer un supuesto equilibrio entre las partes a las que afecta. Cuando alguien pregunta o, directamente, afirma que esa ley no tiene otro fin que “remover” el pasado, tiendo a darles la razón: por supuesto que pretende remover el pasado, más bien, de excavar en el mismo para desenterrar un hecho objetivo: más de la mitad de los españoles fueron enterrados tras la Guerra Civil en parajes inhóspitos o en las cunetas de carreteras perdidas; ni una esquela, ni una lápida, ni un registro, ni un nombre, ni una fecha. Por el mero hecho de pertenecer a un bando que luchó por el mantenimiento de la legalidad vigente, por un sistema de gobierno que la población española se había dado en las urnas.

Ayer, doce de octubre, se celebraba el consabido día de la Fiesta Nacional. El desfile de las Fuerzas Armadas, un evento fundamental, abarca prácticamente la totalidad del protagonismo en los festejos. Un público multitudinario se agolpa para ver pasar a las unidades más emblemáticas del Ejército español y de la Guardia Civil realizándose, además, un homenaje a los soldados muertos en misiones de paz o de combate, según se mire. Sin embargo, este acontecimiento que pretende ser festivo, se ha visto empañado por los abucheos, gritos e insultos que un grupo nutrido de personas dedican al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Esta situación, que venía produciéndose desde el año 2004, se mostró ayer con más virulencia.

Dos datos hacen pensar que no se trata de un grupo aislado, como tampoco que la mayor sonoridad de los berridos se deba a la presunta culpabilidad del Gobierno por la crisis. En primer lugar, esto se venía produciendo desde 2004, cuando hacía tan sólo siete meses que un Gobierno socialista llegaba al poder en España después de ocho años. Por aquel entonces, las turbas ya pedían la dimisión de un presidente electo que no había tenido tiempo de cometer errores. En segundo lugar, la distribución de las personas por lugares clave del recorrido, el escaso tiempo en el que tomaron posiciones y el trasiego de móviles hacen pensar que fue algo pactado, planeado y ejecutado de forma organizada.  Poco después de las diez de la mañana, De la Vega hacía su aparición en la Plaza de Lima y recibía los primeros abucheos. Eran sólo los prolegómenos de lo que poco después se cerniría sobre Zapatero. Los gritos resonaron por la Plaza de Lima; procedían de la zona más próxima a la tribuna de autoridades y fueron extendiéndose como el eco por el Paseo de la Castellana. Los insistentes bramidos se prolongaron en el saludo de Rodríguez Zapatero a los reyes.

Como afirmaba algún periodista, el bochornoso espectáculo no pudo estar motivado más que por derechistas, pues de todas y todos es sabido que las formaciones políticas de izquierda y los sindicatos no suelen acudir al desfile. Quien alguna vez se haya preguntado el porqué de esto, obtendrá su respuesta en los incidentes de ayer y en las imágenes captadas por televisión. Muchas y muchos de nosotros pudimos ver a un joven corpulento de estética skin, llorando a moco tendido porque “es el día de mi patria”. Y raro es el año en que no vemos a personajes de bigote anguloso luciendo la boina de requeté o de los carlistas, el año pasado en concreto, un pequeño grupo de hombres maduros ataviados de esta guisa despedía a las cámaras de La Sexta al grito de ”rojos no”. Y es que, pese a quien pese, éste sigue siendo, de hecho, el Día de la Hispanidad y el Desfile de la Victoria. Tengan más o menos interés en el sarao, es de todo punto intolerable que una mayoría de españoles sienta esta fiesta totalmente ajena y se vea intimidada por acudir al desfile.

Y todo ello porque un grupo de tipos orgullosos de considerarse los sucesores del mayor genocida de la historia de España, el general golpista Franco, vuelven a decidir quién es español y quién no y en qué ha de consistir tal sentimiento. Para corroborar esto, tomen como ejemplo los abucheos. No se trataba de un acto organizado por un gobierno del PSOE en cuyo caso semejante muestra de falta de respeto podría tener cierta aunque exigua justificación. Se trataba de un acto de Estado y para entender lo que es y cómo se convive en una democracia, es preciso discernir previamente que una cosa es el Estado, que somos todas y todos, nos guste más o menos, y otra cosa es el Gobierno, que puede tener un color u otro según lo que se haya elegido en las urnas. Semejante desaire constituye un agravio contra la Presidencia del Gobierno como institución, es decir, más allá de la persona que ocupe el cargo y, por derivación, contra la Corona y aquellos que se dejaron la vida fuera de nuestras fronteras. Patriotismo -o, más bien, patrioterismo- interesado el de algunos.

 La situación ha alcanzado un cariz que ha incomodado a los propios reyes. A ver si esto hace reflexionar a los poderes públicos sobre la necesidad de identificar a los boicoteadores y tomar las medidas que correspondan o, incluso, cambiar el sentido de esta festividad y su programación, de tal manera que se exalte, por ejemplo, el valor, la entidad y la extensión de la literatura y el arte español por el mundo y se tenga en cuenta la masacre indiscriminada de indígenas americanos en lugar de que todo el festejo de semejante efeméride se circunscriba a una exaltación excluyente y a una apología del militarismo y del poder armamentístico. Porque el doce de octubre también es cuestión de memoria.

 

Publicado en Progreso 21

Agosto 3, 2009

Julio 21, 2009

Leszek Kolakowski: marxista, humanista y…anticomunista

El pasado viernes 17 de julio moría Leszek Kolakowski en un hospital de Oxford. Recaló en esta ciudad inglesa al abandonar su Polonia natal en 1968, donde había nacido hacía ochenta y dos años. Estudió en la Universidad de Lodz. Durante los años cincuenta, en sus primeros pasos de investigación y realización de su tesis doctoral, se zambulló en las categorías del marxismo, tratando de escudriñar y delimitar las fronteras de ese marxismo elevado a la categoría de religión del Estado que anulaba toda iniciativa creativa y ética individual y, en definitiva, la verdadera esencia de la filosofía de Karl Marx que desnuda la realidad y ayuda a comprender que no estamos solos y que la sociedad es un pequeño universo donde las acciones tienen consecuencias y, por lo tanto, conviene saber mirar un poco más allá de nuestros egoísmos y de nuestras propias narices.

En 1968, apareció una obra que, si bien no causó la repercusión de otras, sí pretendió rescatar el marxismo de las perversiones, delirios y utilización manipulada de la que había sido objeto en aquellos países que proclamaban haber implantado sus recetas. La obra, titulada Hacia un marxismo humanista. Ensayos sobre la izquierda de hoy, no tardó en ser tachada de ”revisionista”, “socialdemócrata” -para los comunistas esto era, por aquel entonces, el peor de los insultos- cuando no de deliberadamente contrarrevolucionaria, lo que significaba ir a parar, directamente, a la lista negra. El stablishment del aparato del Partido Comunista Polaco, sujeto por completo a los dictados de la URSS, acusó al autor de educar a la juventud en unas ideas “contrarias a la tendencia oficial del país” y lo despojó de su cátedra. Precisamente por combatir con la palabra y el libro la maquinaria burocrática anquilosada en que se habían convertido los partidos comunistas gobernantes.

 En Gran Bretaña pudo dar rienda suelta a su deseo de erudición, liberando una mente -a juicio de quienes le conocieron- sensible, brillante y especulativa. Fue residiendo en Oxford donde, en 1976, publicó la que sería su obra de mayor repercusión, Las principales corrientes del marxismo, al tiempo que se encaminaba a una actitud iconoclasta en su pensamiento que le llevó a proclamar su fe católica y la armonización de ésta con el marxismo además de extender su interés hacia las corrientes milenaristas medievales y la obra de Spinoza y John Locke. Su muerte se hizo sentir tanto en el mundo académico británico como en el Parlamento de Polonia, donde se guardó un minuto de silencio en su memoria.

La semblanza de esta personalidad, redactada por J.A. Rojo.

Julio 20, 2009

Por una vía igualitaria hacia la custodia compartida

Una asociación favorable a la igualdad entre mujeres y hombres, AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) presentó, hace ya algunos días, un manifiesto en favor de la custodia compartida. Ya que coincido plenamente en todo lo aportado en este documento, destacaré algunos de sus aspectos que, para mí, resultan más relevantes de acuerdo, también, a mi criterio.

AHIGE se hace eco de una problemática creciente en los tiempos que corren. Aquella que plantea quién y cómo ha de asumir la custodia de las hijas e hijos tras la ruptura de la pareja. Es de todo punto incoherente que se pretenda fomentar el cambio en positivo en los hombres para vivir en plena igualdad con las mujeres animando a asumir una paternidad cercana, directa y responsable cuando en la inmensa mayoría de los casos se otorga ”por defecto” la custodia a la madre. Pero, cuidado: no se trata de culpabilizar a la mujer y de instalar a los hombres en un victimismo que denuncia un supuesto lobby hembrista o, directamente, un matriarcado que los oprime en la actualidad. La perspectiva habría de ser la contraria: son precisamente los topicazos y la asignación de roles las que han atribuído a la mujer la crianza y la carga que supone la misma mientras que, a los hombres, una sociedad milenariamente patriarcal los/nos ha reducido al papel de meros proveedores. Lo que en origen podía ser una ventaja o prerrogativa de un modelo de sociabilidad y de distribución del poder que beneficiaba al hombre es contemplado en nuestros días por muchos hombres como una injusticia que les genera un vacío y una carencia afectiva importante. Pero no nos engañemos, la evolución de este modo de sentir debe recordarnos que son los prejuicios machistas los que nos han traído a esta situación y no un malvado matriarcado impuesto de la noche a la mañana.

Otro aspecto mencionado en el documento y en el que hago hincapié aquí, respondería a la siguiente pregunta: ¿qué tipo de custodia compartida? Porque, es evidente, que aquí como en tantas otras cosas, no puede imperar el ”todo vale”. ¿Custodia compartida siempre? Yo digo: “no”. No en casos de violencia de género. Y me centro sólamente en este aspecto porque es el que más de un padre y de una asociación pretende -o, al menos, lo parece- pasar por alto. Casos de violencia de género probados, documentados y sentenciados deberían llevar aparejada la pérdida inmediata de la custodia y de la patria potestad. No hay más vueltas que dar, en mi opinión. Incluso, aunque las hijas e hijos no sean víctimas de ninguna agresión, el mero hecho de que tengan conocimiento directo o indirecto de las mismas supone ya la asunción de un modelo de relacionarse que incidirá directamente en ellas o ellos en el futuro.

En resumidas cuentas, se trata de la defensa de la custodia compartida aplicando un mínimo de lógica y desde la perspectiva de género. Os dejo aquí el enlace al documento con portada:

http://www.ahige.org/AHIGEviaigualitariaCC.pdf

Julio 19, 2009

El reguero de sangre que no cesa en Chechenia

 

En Grozni, durante este mes, un grupo de agentes entran en el domicilio de Madina Innúsova, una joven de veinte años que estuvo casada con un checheno tiroteado por las fuerzas policiales. Tras encerrar a sus padres y hermanas pequeñas en el cuarto de calderas de la casa, prendieron fuego al edificio después de rociarlo con gasolina. El vecindario liberó a la familia retenida pero la joven viuda tuvo que ser trasladada a un hospital de la capital chechena con quemaduras graves. Allí, aislada por agentes policiales, murió. Funcionarios uniformados entregaron el cadáver a la familia y les conminaron a que lo enterraran “discretamente”. Otro caso igualmente siniestro se registró el 7 de julio: Rizvan Albékov es secuestrado junto a su hijo y ametrallado después a las afueras de Aujkinchu-Borzoi. Los verdugos advirtieron que quien apoyara a la guerrilla correría una suerte similar. Episodios de índole semejante se han incrementado en los dos últimos años en Chechenia y, en medio de este espectáculo dantesco, cientos de historias de extosiones, vejaciones, torturas, insultos y amenazas a quienes se atreven a alzar la voz y a trabajar por los Derechos Humanos.

Todo esto, así como la explotación como esclavas sexuales de jóvenes chechenas en burdeles para uso de los soldados -algunas de las cuales son empujadas a ello por una necesidad económica que no encuentra otra alternativa para ser solventada- fue denunciado por la maestra y activista Natalia Estemírova. Esta mujer, al frente de la oficina en Chechenia de Memorial, ONG que lucha para defender los Derechos Humanos y los atropellos cometidos contra los mismos en esta pequeña república transcaucásica, fue secuestrada el pasado quince de julio por la mañana, al salir de su casa en Grozni. Horas después, fue acribillada a tiros y su cuerpo encontrado esa misma tarde a las afueras de Gazi-Yurt, un pequeño pueblo de la vecina república de Ingushetia. Este asesinato se añade a una ristra de muertes de personas que, desde distintos ámbitos, pretendían sentar en el banquillo como acusado a Ramzán Kadírov, Presidente de la república rusa de Chechenia. Los asesinatos de Anna Politkóvskaya en 2006, que denunciaba las torturas y acusaba directamente a Kadírov, entre otros dirigentes, o del abogado Stanislav Markélov este año, quien llevaba la defensa de un prisionero torturado y desaparecido, serían sólo unos ejemplos.

Responsables de la Organización para la que trabajaba Stemírova, no dudaban en señalar como responsable directo de la muerte de la maestra al propio Kadírov, con quien la mujer habría protagonizado una tensa discusión al denunciar los atropellos de las fuerzas de seguridad chechenas, a la falta de alternativas y perspectivas de futuro de la juventud, sobre todo de las mujeres, y al negarse a cubrirse la cabeza según la tradición islámica imperante en la región pero que no impone la Constitución del país. Frente a esos testimonios, la versión opuesta: Kadírov calificó el asesinato de Stemírova de inhumano y salió al paso de las acusaciones que apuntan a él como sospechoso número uno afirmando de que se trataba de una maniobra para desprestigiarlo. Por su parte, el Presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev, afirmó en una reunión con la canciller alemana Angela Merkel que el asesinato no quedaría impune y que se trataba de una provocación en toda regla. La mandataria de Alemania señaló la gravedad de semejante acto en vísperas al estrechamiento de las relaciones entre ambos países para la construcción de un gasoducto que suministraría gas a Alemania pasando por el Báltico. Que cada quien saque sus conclusiones o aventure lo que puede pasar…

Junio 24, 2009

In memoriam: Julio Valdeón

Julio Valdeón Baruque murió anteayer en un hospital de Valladolid en el cual ingresó con un cierto malestar que derivó en complicaciones. Pierde así nuestro país a uno de nuestros intelectuales más reputados y a una persona comprometida, dentro y fuera de las aulas universitarias. Su contribución al estudio de la Baja Edad Media española es evidente y enseñó a más de uno que el rigor científico en materia historiográfica no está reñido en absoluto con el esfuerzo por presentar una prosa correcta y una narración amena. Buen ejemplo de ello sería la obra por la que le fue concedido el Premio Nacional de Historia en el año 2004: Alfonso X: la forja de la España moderna. Ejerció como profesor de Historia Medieval en las universidades de Madrid y Valladolid, entre otras. Catedrático de Historia Medieval y académico numerario de la Real Academia de la Historia.

Su prolija producción se traduce en una veintena de libros, además de otras tantas contribuciones a congresos, reseñas y artículos en revistas especializadas. De la mano de Luis Suárez, realizó su tesis acerca del reinado de Enrique II. Pronto inclinó sus inquietudes al campo de la historia social y económica, influido por la escuela marxista, que daría lugar a obras como Conflictos sociales en la Castilla de los siglos XIV y XV, Judíos, sefarditas y conversos: la expulsión de 1492 y sus consecuencias, Judíos y conversos en la Castilla medievalContestación social y mundo campesino: edad media, por citar sólo algunas. Fue, además, fundador del grupo editorial Ámbito, dedicado a la publicación de ensayistas, novelistas e historiadores de Castilla y León, formando parte de su consejo editorial, así como también de la comisión que llevó a cabo los planes de renovación de los estudios de historia en las enseñanzas medias y de aquella que evaluó la devolución de los documentos del Archivo de Salamanca reclamados por la Generalitat de Cataluña.

Pese a esta inmensa dedicación a la pasión de su vida, no le faltó tiempo para participar y asumir compromisos en el ámbito de la política y de la participación ciudadana. Nacido en Olmedo (Valladolid) en 1936, era hijo de familia republicana y socialista. De hecho, su padre fue fusilado por el bando golpista a los pocos meses de nacer él. Formó parte de las listas electorales del Partido Comunista de España en las elecciones de 1977 y fue uno de los artífices de la creacíón del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.

Puede verse una semblanza de Miguel Ángel Villena en El País.

Febrero 11, 2009

Bajando a las cloacas

Desde que informé sobre la presunta trama de espionaje político en la Comunidad de Madrid cuando se destaparon los primeros indicios, no había vuelto a escribir sobre el tema. La razón fundamental es que cada día aparecían datos nuevos, la telaraña se agrandaba y el problema revestía caracteres mucho más complejos. Lo que hoy podía ser un dato obvio podía quedar matizado o, incluso, sobrepasado por otros mañana.

Si hay algo que sacado en claro de todo este asunto es que los medios de comunicación que han ido destapando la trama han pasado demasiado tiempo centrando su atención en los entresijos del conflicto que late en el núcleo del Partido Popular. En ocasiones daba la impresión de verme ante una crónica donde se detallan los entresijos de alguna corte europea trescientos años atrás, casi en un tono de entretenimiento, como una recopilación de curiosidades y chismes de pasillo. El drama, no obstante, no es imaginar a Esperanza Aguirre encarnada en el intrigante cardenal Richelieu, con toda una serie de espías y guarda personal que se encarguen de averiguar su posición en la Corte o eliminar a todo aquel que le haga sombra sino que estamos en pleno siglo XXI, en un país que ha dado pasos de gigante en lo que a democracia y derechos se refiere, que ese espionaje se ha realizado de manera ilegal en un lugar donde debería de primar la Ley y, lo más doloroso, que se ha hecho, presuntamente, con dinero público. Pero por encima de todo ello, lo más intolerable, si cabe, es que se hayan llevado acabo investigaciones parapoliciales, siguiendo, incluso, de forma paralela, a otras investigaciones en curso a nivel policial y/o judicial a un grupo de personas por el mero hecho de pertenecer a un partido político determinado.

Si entre ellos -los “populares”- quieren espiarse y lanzarse mutuamente todo tipo de reproches e infundios, es asunto suyo, yo no milito en ese partido ni tengo la más mínima simpatía por el mismo. Pero, cuando se ponen esas intrigas por encima del gobierno de la Comunidad de Madrid y de su capital, se juega con el bienestar de sus ciudadanos, por no hablar del hecho abominable de que un determinado cargo de un determinado partido utilice las facultades de ese poder que ostenta para tratar de desprestigiar a un partido rival. Insisto, eso para mí es lo más sucio dentro del plano más estrictamente político: se ha perseguido delitos que presuntamente podrían afectar al PSOE allá donde gobierna, en ningún momento por perseguir el noble propósito de un nivel de corrupción cero, sino para fagocitar más poder, para que éste se torne omnímodo en la región. Esto, aparte de con la estafa que ha supuesto para la ciudadanía madrileña, es lo que realmente deseo recalcar aquí.

A fecha de hoy, un calígrafo ha asegurado que la letra manuscrita de los distintos partes de seguimiento a políticos municipales y regionales proceden de hombres de la confianza de Sergio Gamón, quien fuera jefe de la Dirección General de Seguridad en la Comunidad de Madrid y mano derecha en este sentido de Esperanza Aguirre. Otro de los supuestos espías ejerció de escolta de la Presidenta de la Comunidad en varios actos de partido de la campaña para las elecciones autonómicas de 2007, dentro de un dispositivo paralelo al asignado a Aguirre de manera oficial, cosa, en principio, ilegal. Sin embargo, Aguirre parece que sigue sin tener claro hasta dónde llega su espacio de poder y ahora exige la entrega de documentos de la Guardia Civil y del Centro Nacional de Inteligencia sobre todo lo referente a este caso, ha retrasado la apertura de la comisión de investigación y ha colocado para presidir la misma a Benjamín Martín Vasco, amigo personal de Francisco Correa, el presunto jefe de la trama corrupta cuyos vínculos se ramifican hasta el mismo corazón del PP madrileño.

Con todos estos antecedentes creo que sería mejor considerar la retirada de las fuerzas políticas de la oposición de la comisión organizada en la Asamblea de Madrid ya que, aún siendo consciente de que es la excusa perfecta para Aguirre y su tropa, opino que formar parte de semejante farsa es una bufonada que tan sólo hará que el PP salga prácticamente indeleble y el PSM como mera comparsa de la ultramontana derecha madrileña.

Enero 29, 2009

Nuevo blog de política internacional de JSE

Aunque otras compañeras y compañeros se han hecho eco de la noticia, creo que la misma es lo suficientemente interesante por las temáticas que se abordan en este blog como para anunciarla de nuevo en este espacio. Se ha puesto en marcha un blog de Juventudes Socialistas de España dedicado en exclusiva a la política internacional. En él encontraremos información acerca de la actividad institucional de JSE en el exterior así como noticias de política internacional. A disfrutarlo:

http://jseinternacional.wordpress.com

Enero 19, 2009

La policía política del Gobierno regional

 

Sencillamente escandaloso. Un menoscabo imperdonable de los principios fundamentales de la democracia y del Estado de Derecho. Quienes me leen, saben que rara vez empiezo calificando categóricamente una situación y, la mayoría de las veces, ni siquiera a lo largo de toda la entrada, aunque pueda insinuarlo de manera más o menos abierta. Pero casos como el destapado hoy por la prensa ponen de manifiesto el apestoso y repugnante cinismo de quienes se han atrevido a condenar todo un partido y una manera de hacer política por escándalos como los GAL, o las llamadas escuchas del CESID. Y todavía se atreven a catequizar. Y a señalar. Y a colgar etiquetas. Y a hablar como si se encontraran en posesión de la verdad. Y a difundir bulos sin pestañear. 

Pues con todo ello Esperanza Aguirre ni se ha inmutado: -”Cuando el gobierno o el diario El País no tienen de qué hablar, atacan a Madrid en lugar de la crisis”. Toma ya. Esto viene a ser como aquel refrán: “¿Dónde vas? Patatas traigo”. Pediría a las señoras y señores del Gobierno regional que no insultaran la inteligencia de la ciudadanía. ¿Es que no se dan cuenta de que todo el mundo conoce -y va a conocer- que utilizan la Comunidad de Madrid y sus recursos como su dominio vasallático particular? ¿Es que creen que no nos hemos enterado de lo que hemos leído ni de la pregunta que acaban de hacerle los reporteros?

 

Francisco Granados, Consejero de Presidencia, Seguridad e Interior de la Comunidad de Madrid contrató como asesor en materia de seguridad al ex-inspector de la Policía Nacional Marcos Peña. Hasta aquí todo normal. Lo condenable, es cuando Peña se rodea de un equipo formado por, que se sepa hasta ahora, tres antiguos agentes de la Guardia Civil. Este grupo se dedicaba a elaborar informes destinados al consejero Granados. El primer indicio de que algo grave se cuece, viene cuando se descubre que estos antiguos funcionarios utilizaban los contactos que aún poseían en ambos cuerpos de seguridad. El segundo indicio viene cuando se descubre que la información recolectada era “algo” diferente de la que, en principio, cabría  esperar que podría manejar un Consejero de Seguridad autonómico: los informes, al menos los más exhaustivos, eran aquellos que contenían datos y cuantiosos detalles de presuntas tramas de corrupción que tenían lugar, qué casualidad, en ayuntamientos gobernados por el PSOE. Y el tercero, que esta labor de captación de información se hizo de manera paralela a otras investigaciones que sí estaban oficialmente abiertas en el ámbito policial y judicial.

La gravedad de la situación se resume en un solo apunte: la actividad del equipo de Granados no contaba con una sola limitación, ya fuera política o judicial. No es de extrañar, por tanto, que las actividades de estos funcionarios retirados se sitúe fuera de las competencias establecidas por la Ley a la hora de llevar a cabo investigaciones de este cariz: los datos solicitados por el equipo que elaboraba los informes tan sólo podrían ser solicitados por una unidad policial. Hay que tener en cuenta que dicho equipo recibió información, entre otras, de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil y, posiblemente, de Asuntos Internos, tanto del citado cuerpo como del Cuerpo Nacional de Policía. El requerimiento de esta información, por otra parte, ha de ser solicitada dentro del marco de una investigación policial y judicial. El equipo de Granados no contaba ni con una ni otra justificación: los informes iban dirigidos en exclusiva y eran elaborados en beneficio del Consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid. El tercer requisito, quizá el más importante, que los hechos presuntamente delictivos investigados por una unidad policial concreta, han de estar dentro del ámbito de sus competencias y, desde luego, los informes elaborados por Peña y sus colaboradores no formaban parte de las competencias asignadas ni a las policías locales, que dependerían de cada ayuntamiento, ni a la BESCAM, cuya implantación definitiva está en funcionamiento. Hay que señalar que esta suerte de detectives privados se ocuparon de destapar por su cuenta presuntos casos de  corrupción urbanística -Ciempozuelos-, policial -Coslada- y del crimen organizado en torno a la seguridad de los locales de ocio en la capital.

Con estos datos en la mano, no conviene perder de vista, independientemente de que todo lo destapado sea completamente exacto o no, que Granados parecía conocer muy de cerca el caso de corrupción en Ciempozuelos, las actividades de Ginés Giménez, el antiguo jefe de la Policia Local de Coslada y el fenómeno de la pugna de distintos grupos presuntamente delictivos por controlar la seguridad en las discotecas de moda antes del asesinato de un portero de nacionalidad rumana a manos de un sicario o el de Álvaro Ussía Caballero, a manos de otros tres porteros de discoteca. Creo que son motivos suficientemente graves como para que Granados dimitiera ipso facto o fuera cesado por la Presidenta de la Comunidad de Madrid o, en su defecto, dimitiendo ella misma.

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