Adelantamiento…por la izquierda

Noviembre 1, 2009

Ley de Extranjería: suma y sigue

Queridas lectoras, queridos lectores. Creo que quienes leéis mi blog o mis artículos a menudo no habréis podido contabilizar ni una sola palabra soez o fuera de tono. Ahora, por el contrario, creo que la situación lo está pidiendo a gritos. Os voy a explicar, si me lo permitís, las diferencias entre negativo, pésimo y jodido. Negativo es que un joven socialista sostenga ideas socioliberales, pésimo es que esa misma o ese mismo joven sostenga ese tipo de ideas porque confunde socioliberalismo con socialdemocracia y jodido es que esa o ese joven se esté licenciando en Ciencias Políticas. Este caso se da actualmente en la organización política a la que me honro de pertenecer, si bien, por el momento, no es generalizado.

No obstante, creo que es para empezar a alarmarse, porque, si las tendencias socioliberales arraigan demasiado en jóvenes que habrían de ser vanguardia y recambio generacional, puede que la socialdemocracia, tal como la conocemos actualmente, esté en peligro de extinción si atendemos a lo que observamos en nuestras y nuestros compañeros de partido. El socioliberalismo más que ser una ideología es más bien un estado de transición en el que se empieza renunciando a propuestas socialdemócratas en materia económica para acabar abrazando las proposiciones claves del pensamiento neoliberal en materia social, y lo que es infinitamente más grave, sin ser muchas veces conscientes de lo que estamos haciendo. Se empieza por asumir de rondón las recetas de las formas del capitalismo más destructivo y especulador para terminar obviando, por inercia, las ideas que en materia de bienestar, progreso y derechos civiles nos distanciaban hasta ahora de la derecha.

Todo esto viene al hilo de la aprobación de la reforma que pretende el endurecimiento de la Ley de Extranjería que el Gobierno piensa sacar adelante con los votos del Grupo Parlamentario Socialista, Convergència i Unió y Coalición Canaria. Pierde de este modo el PSOE una excusa muy socorrida para justificar el voto a favor en la llamada Directiva de la Vergüenza que tuvo a ponentes tan destacados como Sarkozy y Berlusconi: el Grupo Socialista en la Eurocámara pensaba votar mayoritariamente a favor para no quedarse solo frente a liberales y democristianos que podían boicotear propuestas venideras. Hemos dejado a nuestro Gobierno socialista solo ante el peligro. Y por tecera o cuarta vez en lo que va de año vuelve a girar a la derecha; lo peor, en este caso, es que ni siquiera se ha molestado en amagar una salida por la izquierda.

La justificación más sólida que se les ha ocurrido a las compañeras y compañeros del Grupo Socialista es que no se puede dar papeles para todo el mundo. Aparte del tufo derechón que tiene esta afirmación, que a estas alturas roza la categoría de cliché, no nos han descubierto nada nuevo.

La nueva ley pretende limitar el reagrupamiento familiar, lo que significa que la o el inmigrante tendrá que llevar residiendo cinco años en España para traer a su cónyuge -aun no existiendo vínculo matrimonial-, a las hijas e hijos siempre y cuando sean menores de dieciocho años y a los padres que superen los sesenta y cinco años de edad. Esta limitación puede ser comprensible hasta cierto punto, más en tiempos de crisis y porque todo proceso migratorio requiere una adaptación del individuo y la integración social -vital si queremos evitar la formación de ghettos- por lo que una venida en masa -que nunca se produce pese a las advertencias de voces agoreras- puede facilitar las cosas a los explotadores de turno al contar con ingentes cantidades de población desarraigada. Por otra parte, no es menos cierto que las posibilidades de reagrupamiento actuales podían ser una oportunidad para que la persona pudiera mantener a su familia aquí y no enviar remesas a su país que, aparte de los costes para la o el inmigrante, es dinero que no se queda en España. Además, al paso que llevamos en lo que al envejecimiento de la población autóctona se refiere y la baja tasa de natalidad, la población inmigrante es decisiva a la hora de contribuir a la Seguridad Social para pagar las pensiones venideras de nuestros padres y las de nosotras y nosotros mismos.

Los aspectos más novedosos de la Ley son casi una réplica dulcificada de la política de inmigración de Sarkozy, como mínimo. La nueva Ley de Extranjería amplía el plazo de internamiento en un centro especialmente designado para el inmigrante sin papeles de cuarenta a sesenta días. En este tiempo, permanece recluido, incomunicado y, dado que no se le acusa de ningún delito concreto, sin posibilidad de recibir asistencia legal ni asesoramiento jurídico. Se pueden imponer multas de hasta 10.000 euros a quien favorezca la estancia de una persona extranjera en situación irregular, así se pretende -se argumentará- evitar que alguien dé cobijo a inmigrantes para poder utilizarlos como mano de obra sin derechos, pero creo que esto incidirá en la ruptura de cualquier lazo de solidaridad con la persona que se persigue y que ha cometido, presuntamente, una infracción administrativa, no un delito. Sin embargo, la disposición más deleznable, sin lugar a dudas, es la que echa por tierra la Ley Integral contra la Violencia de Género y el Plan Integral contra la Trata que han sido aprobados por el mismo gobierno que ahora pretende que, mediante esta reforma, las mujeres extranjeras que denuncien violencia de género puedan ser expulsadas sin contemplaciones si se encuentran en situación irregular y, supongo que por derivación, a las mujeres que se atrevan a escapar y denunciar a las mafias que las han traído ilegalmente a España para utilizarlas como esclavas sexuales. Nos hemos coronado, compañeras y compañeros de partido. Suma y sigue.

Octubre 26, 2009

S.E.A.E.: un arma de doble filo

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Hoy está prevista la aprobación en Luxemburgo por el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión el proyecto de creación del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). El Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, deberá presentar en el plazo de un mes su organigrama y funcionamiento, los cuales deberán ser aprobados por el Consejo y el Parlamento Europeo. Se ha observado que éste era el momento oportuno, sin lugar a dudas, por las recientes promesas del Presidente de la República Checa, Václav Haus, de firmar de una vez por todas el Tratado de Lisboa.

El Servicio Exterior de la UE es un esfuerzo conjunto por disponer de un organismo que aglutine y defienda los intereses internacionales de los socios de la Unión. Está previsto que cuente con un total de 130 embajadas e integrado por varios millares de funcionarios procedentes de la Comisión Europea y los estados miembros. El nuevo organismo contará con 6.700 efectivos en el exterior de los cuales, entre un 30% y un 40 % aproximadamente, serán diplomáticos de carrera de los estados miembros. Se pretende, en principio, que sean los diplomáticos más experimentados y con una trayectoria profesional más destacada quienes ocupen un puesto en las embajadas, de tal manera que estos porcentajes serán nutridos con funcionarios de carrera británicos que actualmente o en algún  momento hayan sido destinados a los antiguos territorios que en su día formaron parte del imperio colonial del Reino Unido, a los franceses destacados en el Magreb y Oriente Medio o alguno de los embajadores españoles con destino en Latinoamérica.

La ardua labor llevada a cabo por Javier Solana, ha contribuído notablemente a construir sólidos cimientos para este proyecto. La experiencia de quienes han trabajado en este ámbito ha sido de gran utilidad a la hora de sumar esfuerzos e intereses de los distintos países miembros para emitir una respuesta conjunta y definir unos intereses comunes de cara a la comunidad internacional. Sin embargo, las competencias y el ámbito de actuación del nuevo organismo, están siendo objeto de largas discusiones, siendo de esperar que continúen a lo largo de este mes. Quizá cabría hablar, más bien, de controversia, porque existen dos posicines básicas en torno a este tema la llamada maximalista y la minimalista.

La minimalista abogaría por un Servicio Exterior europeo que tan sólo se ocupara de las labores de diplomacia y defensa en sentido estricto, mientras que la postura maximalista defendería la extensión de las competencias de este organismo al desarrollo y el comercio. Puede que, como en tantos otros aspectos de la vida y la política, la solución esté en un término medio. Lo idóneo sería un servicio diplomático unificado que se dedicara estrictamente a la defensa de los intereses de la UE en el ámbito exterior, pero teniendo como objetivo último la cooperación y el desarrollo, ampliando sus competencias hasta donde fuera necesario para ocuparse de esos dos aspectos de las relaciones internacionales.

Tanto las dos visiones vigentes actualmente del proyecto como la que planteamos aquí tienen un poso ideológico y es importante no engañarse en ese aspecto. Los planteamientos que actualmente se encuentran sobre la mesa son producto de fuerzas políticas conservadoras, que dominan a sus anchas el Parlamento Europeo, apoyadas desde fuera por unos EE.UU que no han cambiado las leyes de juego del neoliberalismo salvaje que rigen hoy el mercado.

Es vital posicionarse desde la izquierda en favor de una separación radical de los fines diplomáticos y los asuntos relativos a la defensa. No llevar a cabo esto es como presentarse al mundo con una mano tendida mientras la otra sujeta un garrote que ocultamos a nuestra espalda. La subordinación de los intereses y planteamientos relativos a defensa y seguridad exterior de los países miembros a la OTAN y, en última instancia, a los Estados Unidos, pueden tener el mismo efecto en el ámbito de la diplomacia, de tal forma que la UE nunca acabe de definir una política exterior propia, autónoma y acorde a sus intereses. Del mismo modo, cooperación y comercio no tienen necesariamente que estar bien avenidos y es preciso tener en cuenta al votar este proyecto cuántas veces se han sacrificado proyectos de cooperación y desarrollo en favor de intereses comerciales, bajando la voz en situaciones en las que habría de haberse levantado.

Publicado en Progreso 21

Octubre 6, 2009

Entre un hombre y una mujer, maltrato cero

 

De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo. Entre un hombre y una mujer, maltrato cero.

http://www.maltratozero.com/#/home/

 

016: TELÉFONO CONTRA LOS MALOS TRATOS (24 horas)

Septiembre 8, 2009

Neoliberalismo y extrema derecha

Una de las conclusiones más repetidas respecto a las elecciones europeas es el ascenso de los partidos encuadrados en la extrema derecha. Si hace algunos años Polonia hacía saltar todas las alarmas, el ascenso de Frente Nacional en Francia ha sido muy acusado y, en los comicios de junio, el Partido de la Libertad dirigido por Geert Wilders ha sorprendido a propios y extraños al convertirse en la tercera fuerza política holandesa y la segunda en representación en el Parlamento Europeo; esto sin contar al partido húngaro Jobbik, con sus escuadras de paramilitares uniformados que actúan al margen de la ley y que ha logrado enviar tres diputados a la Eurocámara. Este fenómeno se produce en una Europa regida por un modelo económico globalizador y ultraliberal donde predominan los intereses de la gran empresa multinacional, la anatemización del pago de impuestos y la precariedad laboral. José Luis Rodríguez Jiménez, en su libro La extrema derecha europea, considera que atribuir el ascenso de los partidos de marcado nacionalismo integrista a criterios exclusivamente económicos es un análisis sesgado: estos partidos, muchos de ellos de nuevo cuño, han crecido en el seno de sociedades opulentas y con elevada capacidad adquisitiva y de consumo, ganando especialmente el voto de un sector amplio de las clases medias. Ni la crisis del petróleo a principios de la década de los setenta del siglo pasado ni la acaecida entre 1979 y 1982, que generaron cifras alarmantes de paro supusieron un incremento de apoyo a este tipo de organizaciones.

Un cambio radical con respecto al pasado más reciente es que los partidos de discurso xenófobo y “antisistema” han adquirido una legitimidad de la que nunca antes habían disfrutado, al incrementar ostensiblemente el número de votos y su presencia en las instituciones derivada, en algunos casos, de las formación de coaliciones con partidos conservadores y liberales que, incluso, pueden ocupar cargos de gobierno. Rodríguez Jiménez recuerda que el ascenso y consolidación de lo que él denomina “extremismos” se produce en una Europa gobernada mayoritariamente por el centro-derecha y en un declive lamentable de la izquierda. El historiador y periodista señala que el hecho de que los socialdemócratas hayan mantenido siglas propias de partidos de izquierda pero que esta denominación se traduzca rara vez en los programas electorales, ha producido una fuga de votos, hastiado el electorado de que, en nombre de posturas de izquierda posibilista por las que los socialdemócratas sólo pueden limitarse a seguir las tendencias de dominio del mercado, se haya renunciado a hincar el diente a las grandes cuestiones como la regulación de los mercados o la necesidad de que el Estado sepa anteponer los intereses de los ciudadanos a aquellos que rigen las entidades supraestatales. Junto a esto, tenemos una clase media desilusionada, que siente que las políticas de bienestar no son todo lo amplias que se podría esperar del volumen de impuestos que pagan, opinando, además -y más de una vez no sin razón- que una buena parte de ese Estado de Bienestar es costeado de sus bolsillos y no de los de las clases más pudientes.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, comunismo y liberalismo se disputan el protagonismo en la escena política, siendo borrado de la misma el fascismo en todas sus variedades y tendencias. No obstante, personas de cierta edad, sociabilizadas plenamente en dictaduras de cuño fascista, a quienes los efectos de la “desnazificación” apenas rozaron, comenzaron a reagruparse. El anticomunismo de estas personas y organizaciones comenzó a interesar al liberalismo económico, cuyos gobiernos, en algunos países, vieron en estas personas los peones adecuados para acometer las tareas más sucias que los gobiernos capitalistas no podían asumir por mandato legal, alcanzando así los extremistas ciertos puestos en el ámbito militar, de los servicios de inteligencia o de las fuerzas de seguridad del Estado. Hacia la década de los ochenta, surge una nueva extrema derecha que adopta en materia económica buena parte del discurso ultraliberal como la crítica encarnizada al Estado de Bienestar o al pago de impuestos. Se trataría de un integrismo nacionalista que ya no reivindica asiduamente el fascismo de entreguerras, el antisemitismo o la supresión de las libertades individuales como un imperativo en favor de los intereses nacionales. Coincidiendo con el hundimiento del comunismo, el antisemitismo se torna en islamofobia; esta nueva tendencia, ya iniciada en los ochenta, condenará el fascismo y el nazismo en la mayoría de los casos y, al menos sobre el papel, se comprometerá a mantener las instituciones democráticas. Aunque partidos como el Frente Nacional de Le Pen o la formación del ya fallecido Jörg Haider no siguen este patrón de ruptura con el pasado, no deja de ser cierto que toman prestadas algunas de las propiedades mencionadas. En mi opinión, la rentabilidad política de esta nueva pose estribaría en la propia cultura creada por el neoliberalismo: individualismo feroz y exacerbado e imperativo absoluto de los intereses individuales sobre los colectivos. De este modo, cualquier partido que logre convencer a una mayoría autóctona de que su actual nivel de vida, poder adquisitivo y comodidades pueden verse afectados por la presencia de inmigrantes, hará que todas las alarmas del individualismo salten, entregando el voto, paradójicamente, a formaciones nada sospechosas de defender el individualismo sino más bien lo contrario.

Sin embargo, los mensajes de rechazo y condena a todo gesto de solidaridad o cooperación por parte de los extremistas, serían los que, en última instancia, terminarían por calar en el electorado. La “nueva” extrema derecha, por tanto, no presentaría un proyecto basado en el Estado como único regulador de la vida económica, social y moral de la ciudadanía sino que aboga por la bajada drástica de impuestos, ataca el Estado de Bienestar y niega la necesidad de la redistribución de la riqueza. Además de esto, defienden, a diferencia de los partidos puramente neoliberales, el aumento y la presencia de la policía en la vida cotidiana así como la expulsión de los inmigrantes y la intervención del Estado para proteger los mercados nacionales.

A la altura del año 2004, Rodríguez Jiménez aseguraba que la extrema derecha española estaba hundida y nada auguraba una recuperación a medio plazo. Su fracaso a la hora de derribar el recién nacido régimen democrático anuló toda su credibilidad, dejando a su militancia y simpatizantes desmoralizados. De 1982 a 2004, estas formaciones nunca han llegado a obtener el 1% de los votos. Aparte del desplome de apoyos por el fiasco del golpe de 1981, la relación estrecha de muchos de sus dirigentes con la dictadura franquista, la nostalgia más o menos abierta hacia los regímenes de corte fascista y la falta de un líder con capacidad para aglutinar las distintas tendencias ultraderechistas, puede explicar esta situación, cuyo inicio, por cierto, podríamos situarlo en 1982, con la disolución de Fuerza Nueva. Este hecho coincide con la primera victoria del PSOE por mayoría absoluta. Coincido con Rodríguez Jiménez en señalar la prolongada presencia socialista en el Gobierno de España como un factor que entorpeció los planes ultras: un Partido Socialista poderoso determinó que tan sólo una fuerza política concreta, el Partido Popular, pudiera constituir una alternativa real de gobierno, por lo que más de un nostálgico neofranquista ha otorgado su voto al único partido que puede “echar” al centro-izquierda del poder, al cual consideran el enemigo “rojo” de antaño.

El Partido Popular, por su parte, no ha dejado de colmar algunas de las expectativas de los sectores más conservadores e incluso reaccionarios de la sociedad española, lo que explicaría, sin duda, el porqué del escoramiento a la derecha de los populares en relación con otros partidos hermanos de la Unión Europea. Ha sido la labor del PSOE e IU con todas sus luces y sombras, lo que ha evitado la fuga de votos de la clase trabajadora a la “nueva” extrema derecha. Pese a esto, la capitalización por parte de las organizaciones encuadradas en esta etiqueta de los problemas de convivencia puntuales entre extranjeros de rasgos físicos no europeos y autóctonos puede suponer una amenaza; de la misma manera, la renuncia de la socialdemocracia a algunos de sus postulados más importantes, aunque sin alcanzar la situación actual en los países occidentales de la Unión, puede dar lugar a pensar que la situación política del resto de Europa, por lo que se refiere a estos aspectos, puede ser exportable a España.

 

Publicado en Progreso 21

Septiembre 6, 2009

La política exterior progresista realmente existente

Supongo que muchas y muchos de vosotros veréis en el título de este artículo un calco de la coletilla que se ponía al término “socialismo” o “comunismo” en los países que se arrogaron su implantación: “socialismo realmente existente”, dando a entender que, aunque podrían darse otras formas de socialismo y quizá hasta mejores, el único viable era el instalado en la URSS o la Alemania del Este. Estas tesis resultaron ser erróneas; espero que también lo sean en la política internacional elaborada desde la izquierda. Y es que, después de las declaraciones del Coordinador General de Izquierda Unida -Cayo Lara- anteayer y la resolución aprobada en el Congreso el pasado 24 de junio que ponía límites a la justicia universal española, cada vez tengo más dudas. Maximalismo, relativismo cultural y vergonzoso seguidismo al neoconservadurismo es lo que vengo percibiendo en las propuestas elaboradas desde la izquierda para el ámbito exterior.

Anteayer Cayo Lara expresó al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, el firme compromiso de Izquierda Unida para realizar distintas “acciones” que detuvieran en el Senado lo aprobado por el Congreso de los Diputados a finales de junio, esto es, la ley que eliminaría prácticamente la jurisdicción universal hasta entonces ejercida en la práctica por España. El dirigente izquierdista no tuvo empacho en calificar la acción impulsada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de “regalo” de la Administración española al gobierno de Netanyahu. Ante lo manifestado por Lara, Abbas calificó a IU de “formación hermana de los palestinos”. Dejando aparte la exaltación de la amabilidad en los encuentros diplomáticos, creo que la expresión empleada por Abbas no es inocente y denota una serie de cosas. Si yo estuviera en el lugar de Cayo Lara, preferiría ser calificado de firme defensor de los Derechos Humanos o de la Justicia internacional o, incluso, “amigo” de un pueblo que “hermano”. Este último término denota una incondicionalidad que puede ser perjudicial para los objetivos de la izquierda. La injusticia se defiende en favor de la víctima y en contra del agresor, sea uno y otro quien sea y caiga quien caiga.

El gesto de IU no debería interpretarse como un cheque en blanco para Palestina: si hay que arremeter y aplicar la jurisdicción universal a Hamás, aunque esté en el poder, por violaciones de los Derechos Humanos o del Derecho Internacional, hay que hacerlo sin contemplaciones, que todos sabemos lo que ocurre cuando una nación denomina a una organización política o a otro estado o nación “hermano”: te retiran tal consideración en el momento en que no se les otorgue la razón en todo y cuando se les antoja. Actitudes como ésta se pueden venir percibiendo en los partidos a la izquierda de la socialdemocracia a nivel europeo. Es tan desmesurado el deseo de marcar una tendencia que rompa con la homogeneidad de la política internacional impuesta por el modelo de globalización neoliberal, que muchas de estas formaciones se afanan en apoyar explícita o implícitamente o, al menos, a mirar para otro lado a países, gobernantes y líderes que destacan por sus tropelías, salidas de tono y ataques a la democracia y a los Derechos Humanos en sus propios países sólo porque son unos verdaderos hooligans antiyanquis y, claro, tendrán sus cosillas pero son los únicos que tienen los arrestos de hacerle un corte de mangas al Tío Sam, valga lo gráfico del símil. Qué gamberretes, qué revolucionarios son estos chicos, pensarán algunos. Maximalismo por un lado, porque se pretende romper una tendencia a la homogeneidad en el ámbito internacional aun dando apoyo, aunque sea mediante la palabra o el silencio, a elementos peligrosamente desestabilizadores, y, por otro, relativismo cultural, porque muchos de estos apoyos que a algunos se antojan incondicionales, están basados en la imposibilidad y la ilegitimidad para emitir juicios sobre actitudes y modos de actuación de los dirigentes cuyos países se encuentran en una órbita cultural totalmente diferente a la occidental.

Otro asunto, opuesto y totalmente criticable, es la posición adoptada por el Gobierno socialista en materia de jurisdicción universal. Recordemos que el pasado 24 de junio, el Congreso aprobaba con los votos de PSOE, PP, CIU y PNV una ley por la que se ponía punto y final a la jurisdicción universal española. Un diputado peneuvista aseguraba que sólo se había limitado este principio. Teniendo en cuenta que a partir de ahora la Audiencia Nacional tan sólo podrá intervenir contra los estados acusados de cometer crímenes de lesa humanidad, de genocidio o de guerra en la que se vean implicados ciudadanas o ciudadanos españoles, el principio deja de existir como tal en la práctica, pues la Audiencia sólo se limitará a intervenir en casos que, al fin y al cabo, afectan directamente a España, como si hubiera sucedido dentro de nuestras fronteras. Semejante medida contradice el compromiso de este gobierno de colocarse a la vanguardia en la defensa de los Derechos Humanos y a ver qué consecuencias tiene esto para el avance del proyecto de Alianza de Civilizaciones. Además, establece un doble rasero injustificable: resulta que había víctimas y agresores de primera y de segunda: qué valientes somos y cuánto pecho sacamos a la hora de pedir, gestionar y llevar a cabo el juicio de un señor de la guerra africano, de un general golpista latinoamericano o de un dictador asiático pero cómo nos achantamos cuando los conflictos salpican a países habitados por mayoría blanca, occidentales u occidentalizados. Se han cortado las alas a los jueces encargados de investigar este tipo de crímenes cuando el asunto ha tocado a Estados Unidos e Israel. El PSOE ha seguido sumisamente al PP en su propuesta cuando el juez Andreu decidió abrir una investigación contra responsables del Ejército israelí y del Ministerio de Defensa de Israel tras el ataque del Estado Hebreo a Gaza la pasada primavera. España ha perdido la oportunidad de consolidar una verdadera fuente de poder y de prestigio internacional. En un mundo que forzosamente ha de encaminarse al multilateralismo y unas relaciones exteriores basadas en la cooperación, el principio de jurisdicción universal dotaría a España de una autoridad y una capacidad de arbitraje evidente así como de un inmenso poder diplomático, cosa nada desdeñable si tenemos en cuenta que, como dijo Ortega y Gasset, a largo plazo el poder es más una cuestión de posaderas que de puños.        

Creo que, independientemente del pragmatismo y de la velocidad con la que los distintos estados han de tomar posturas y resoluciones en asuntos que, dándose fuera de sus fronteras los salpican directamente, no estaría de más que los partidos que se dicen de izquierda o progresistas se detuvieran un momento a reflexionar y a elaborar documentos que sirvieran de guía. Inicialmente se trataría de ejercicicios puramente teóricos aunque, eso sí, siempre teniendo en cuenta el marco actual en el que se desarrollan las relaciones entre estados pero siempre fijando, si no metas, sí objetivos y posturas maestras ante situaciones clave que determinen una posición coherente, lo que no está reñido con el pragmatismo que manda el tantas veces desafortunadamente invocado principio de la Razón de Estado.

 

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Septiembre 3, 2009

Cerveza y vino: polític@s, nacionalismo e historia

Invasión a Polonia

En la madrugada de ayer, Angela Merkel, Lech Kadczynski y Dimitri Medvédev acudieron a un acto conmemorativo del septuagésimo aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A las cinco menos cuarto de la noche del 1 al 2 de septiembre las tropas del Ejército alemán cruzaban la frontera con Polonia. Momentos antes, el Schleswig Holstein, buque de guerra de la Alemania hitleriana, había comenzado a bombardear posiciones polacas situadas en la Península de Westerplatte, cerca de Gdansk, por aquellos días Danzig, lugar donde ayer tuvo lugar la ceremonia a la que acabamos de referirnos. Lo que habría de ser un acto de concordia, organizado con el fin de estrechar los lazos entre países que en su día fueron enemigos, no sirvió más que para demostrar que aún continúan las rencillas y que nadie parece dispuesto a asumir su parte de culpa salvo por lo que se refiere a Alemania y, sobre todo, para, en medio de, a mi entender, peligrosos malabarismos anacrónicos, relacionar lo sucedido entre 1934 y 1939 con las fricciones fronterizas actuales que afectan a Polonia y Rusia y en la que el mundo occidental con Estados Unidos a la cabeza tiene mucho que decir.  

Si mandatarios y ciertos altos funcionarios pueden tergiversar sucesos pasados consciente o inconscientemente, resulta sorprendente cómo una parte de la opinión pública asume como ciertas secuencias de sucesos y una casuística que, a la luz de investigaciones actuales, parecen haber quedado, en el mejor de los casos como medias verdades. Aprovechando el triste recordatorio del estallido del mayor conflicto bélico que jamás haya sufrido la Humanidad, Alemania o la canciller Merkel en su nombre ha recordado y pedido perdón a las víctimas judías del Holocausto. Insisto, sólo a las víctimas judías, según la prensa, emulando a Willy Brandt o Gerard Schröeder. No es lo mismo. Si el gesto de Merkel es loable el de Brandt es pasmoso, sorprendente y agradablemente inesperado si se sitúa en su contexto original. Brandt fue el primer canciller que viajó al otro lado del Telón de Acero en favor de la distensión entre los bloques y por la coexistencia pacífica, sin mencionar que fue el primer mandatario germano que tuvo semejante gesto después de concluida la Segunda Guerra Mundial. No se recordó a las personas de etnia gitana asesinadas a tiros en los campos y en plena calle ni a los cientos de miles de personas enviadas a campos de concentración por su orientación sexual, teniendo en cuenta que la homosexualidad siguió estando incluida en el Código Penal de la República de Alemania ¡hasta 1969!.  

Tampoco comparto la virulencia de las críticas de Katczynski, que parecen cebarse únicamente con Rusia. En favor de esto, se podría argumentar que, al fin y al cabo, Alemania condenó el nazismo y lo anatemizó como ideología mientras que la Rusia actual no ha hecho lo mismo con respecto a Stalin y su régimen. Polonia fue dividida y destruída como estado de facto al ser utilizada como campo de batalla entre dos potencias que representaban dos de las tres ideologías hegemónicas de la Europa del momento: fascismo y comunismo. No llego a comprender cómo un mandatario que supuestamente tan bien conoce la historia contemporánea de su país y pese a sentirse amenazado por su vecino del Este puede estar tan dispuesto a colocarse en el ojo del huracán, justo en medio de las disputas por las áreas de influencia entre dos potencias como son Estados Unidos y Rusia. La experiencia demuestra que el respaldo de una gran potencia puede ser retirado de la noche a la mañana persistiendo tan sólo la sombra del gigantesco vecino oriental planeando sobre sus cabezas. Lo que no mencionó Katczynski fue que, escudada en el pacto de no-agresión firmado por Polonia con Alemania un año después de la subida de Hitler al poder, en 1934, Polonia se anexionó Zaolzie, por aquel entonces territorio checoslovaco, aprovechando que Hitler había invadido los Sudetes en 1938 con la permisividad de Francia y Gran Bretaña. El mandatario polaco criticó con energía el asesinato en masa de 20.000 oficiales del Ejército de Polonia cuando la URSS invadió la zona Este del país aprovechando la incursión alemana y en virtud del tratado Molotov-Ribbentrop, pero, curiosamente, no dijo una palabra sobre el asesinato, también calculado y sistemático aunque con un número de víctimas inferior, de oficiales polacos que habían sido hechos prisioneros en el área ocupada por los nazis.

Lo de Rusia es, como se suele decir, para echar de comer aparte. Sin embargo, el puritanismo histórico y las exigencias de disculpa a las potencias que tradicionalmente no caen bien se dejan aparcadas cuando se trata de dinero y extensión de influencia, en este caso no política sino económica. Al parecer, las voces que pedían, pronosticaban e, incluso, sugerían la incorporación paulatina de la Federación Rusa a la Unión Europea, se han acallado considerablemente con el agravamiento de las tensiones del gigante euroasiático con Norteamérica y Europa occidental. Pero conviene no olvidar que dichas voces se levantaban cuando en Rusia surgía en la opinión pública una resurrección de la admiración por Stalin ysu régimen que a fecha de hoy perdura. La recuperación de Rusia como potencia, su presencia cada vez mayor en el escenario mundial y la consecuente explosión de orgullo nacionalista la han hecho susceptible además de impermeable a la crítica, aunque ésta sea constructiva. A lo hecho, pecho; el pasado ruso es intachable aunque se hable del mismo en un régimen político distinto y opuesto tan sólo porque es nuestro y las críticas parten de ellos, parecen aseverar los dirigentes y buena parte de la opinión pública de ese país. Todo ello ha llevado a acallar los crímenes cometidos en la era Stalin y los excesos imperialistas de la Unión Soviética -que también los hubo, aunque para algunos comunismo soviético e imperialismo nunca puedan ir juntos- en los manuales de enseñanza que se comprarán para este cursos en Rusia. Y es que, si es malo hacer un revisionismo sesgado y excesivamente interesado del pasado, es infinitamente peor no hacerlo, sujetarlo y amordazarlo.

No estoy de acuerdo con lo afirmado por Vladimir Putin hace unos días en un balneario polaco cuando afirmaba que “la historia había que dejarla a los historiadores”. En primer lugar, porque la historia no es un ente, sino una disciplina que puede ser empobrecida y utilizada para embrutecer y enzarzar a naciones e individuos o bien puede ser nutrida con laboriosidad e investigación para iluminar y servir al conocimiento y al acortamiento de las distancias entre quienes formamos parte de la especie humana. Creo que de la investigación se ha de hacer partícipe a la sociedad, a la ciudadanía y no sólo a la minúscula comunidad científica de los historiadores. En lo que desde luego estoy de acuerdo, en suma, es que lo sucedido en Gdansk entre hoy y ayer fue una mala combinación de nacionalismo exaltado, historia y politiqueo de la que pueden resultar mareos, malestar estomacal y dolor de cabeza por un tiempo después. Algo parecido a lo que resulta de la combinación de cerveza y vino.

 

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Agosto 3, 2009

Julio 19, 2009

El reguero de sangre que no cesa en Chechenia

 

En Grozni, durante este mes, un grupo de agentes entran en el domicilio de Madina Innúsova, una joven de veinte años que estuvo casada con un checheno tiroteado por las fuerzas policiales. Tras encerrar a sus padres y hermanas pequeñas en el cuarto de calderas de la casa, prendieron fuego al edificio después de rociarlo con gasolina. El vecindario liberó a la familia retenida pero la joven viuda tuvo que ser trasladada a un hospital de la capital chechena con quemaduras graves. Allí, aislada por agentes policiales, murió. Funcionarios uniformados entregaron el cadáver a la familia y les conminaron a que lo enterraran “discretamente”. Otro caso igualmente siniestro se registró el 7 de julio: Rizvan Albékov es secuestrado junto a su hijo y ametrallado después a las afueras de Aujkinchu-Borzoi. Los verdugos advirtieron que quien apoyara a la guerrilla correría una suerte similar. Episodios de índole semejante se han incrementado en los dos últimos años en Chechenia y, en medio de este espectáculo dantesco, cientos de historias de extosiones, vejaciones, torturas, insultos y amenazas a quienes se atreven a alzar la voz y a trabajar por los Derechos Humanos.

Todo esto, así como la explotación como esclavas sexuales de jóvenes chechenas en burdeles para uso de los soldados -algunas de las cuales son empujadas a ello por una necesidad económica que no encuentra otra alternativa para ser solventada- fue denunciado por la maestra y activista Natalia Estemírova. Esta mujer, al frente de la oficina en Chechenia de Memorial, ONG que lucha para defender los Derechos Humanos y los atropellos cometidos contra los mismos en esta pequeña república transcaucásica, fue secuestrada el pasado quince de julio por la mañana, al salir de su casa en Grozni. Horas después, fue acribillada a tiros y su cuerpo encontrado esa misma tarde a las afueras de Gazi-Yurt, un pequeño pueblo de la vecina república de Ingushetia. Este asesinato se añade a una ristra de muertes de personas que, desde distintos ámbitos, pretendían sentar en el banquillo como acusado a Ramzán Kadírov, Presidente de la república rusa de Chechenia. Los asesinatos de Anna Politkóvskaya en 2006, que denunciaba las torturas y acusaba directamente a Kadírov, entre otros dirigentes, o del abogado Stanislav Markélov este año, quien llevaba la defensa de un prisionero torturado y desaparecido, serían sólo unos ejemplos.

Responsables de la Organización para la que trabajaba Stemírova, no dudaban en señalar como responsable directo de la muerte de la maestra al propio Kadírov, con quien la mujer habría protagonizado una tensa discusión al denunciar los atropellos de las fuerzas de seguridad chechenas, a la falta de alternativas y perspectivas de futuro de la juventud, sobre todo de las mujeres, y al negarse a cubrirse la cabeza según la tradición islámica imperante en la región pero que no impone la Constitución del país. Frente a esos testimonios, la versión opuesta: Kadírov calificó el asesinato de Stemírova de inhumano y salió al paso de las acusaciones que apuntan a él como sospechoso número uno afirmando de que se trataba de una maniobra para desprestigiarlo. Por su parte, el Presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev, afirmó en una reunión con la canciller alemana Angela Merkel que el asesinato no quedaría impune y que se trataba de una provocación en toda regla. La mandataria de Alemania señaló la gravedad de semejante acto en vísperas al estrechamiento de las relaciones entre ambos países para la construcción de un gasoducto que suministraría gas a Alemania pasando por el Báltico. Que cada quien saque sus conclusiones o aventure lo que puede pasar…

Julio 10, 2009

China: una semana de caos en Xinjiang

 

El domingo se desató el caos en la capital de la provincia china de Xinjiang, Urunqui. Los enfrentamientos entre la etnia han, mayoritaria en China, y los uigures se han saldado con 156 muertos y más de un millar de heridos hasta la fecha. Los miembros de uno y otro grupo étnico se acusan mutuamente de la responsabilidad de los disturbios y de los muertos. La situación, de por sí, ya era candente. Tras la fundación de la República Popular de China en 1949, Mao Tse Tung bautizó a la provincia como “Región Autónoma Uigur de Xinjiang”. Desde entonces la comunidad uigur mayoritaria ha demandado a menudo al Gobierno que el nombre se traduzca en un status político y jurídico real.

Lejos de ser esto cierto, los abundantes recursos en petróleo y gas de Xinjiang se encuentran en manos de empresas chinas. De sus beneficios no obtienen provecho alguno la comunidad uigur, que tampoco puede ejercer libremente el culto islámico. Por su parte, la televisión china insiste en atribuir a Rebiya Kadeer, empresaria uigur exiliada en los Estados Unidos, un papel preponderante y determinante en la revuelta. Kadeer es la presidenta del Congreso Mundial Uigur, organización que tiene como objetivo la defensa de los derechos de la comunidad en China y cuya sede se encuentra en Alemania. La líder, por su parte, niega cualquier implicación en la revuelta.

Unos doscientos uigures desafiaron el toque de queda para salir a la calle el martes en protesta por los asesinatos y la represión de las fuerzas de seguridad. A su encuentro salieron varios centenares de han armados con palos y cuchillos. La Policía ha arrestado por el momento a 1.400 uigures acusados de estar implicados de un modo u otro en la revuelta. Sin embargo, en la noche de ayer los uigures se quejaban de que los han destruyeron comercios y locales de su comunidad sin que la Policía o el Ejército hicieran nada por evitarlo. Hasta la fecha la mayoría de los uigures permanecen recluidos en sus casas mientras que varios helicópteros lanzaron ayer pasquines donde se continuaba señalando a la presidenta del Congreso Mundial Uigur como la responsable de los actos de violencia desatados en la capital de la provincia china. Por ota parte, Li Zhi, Secretario General del Partido Comunista de China en la provincia, ha asegurado que se ejecutará a quien hubiera instigado las revueltas. Según su testimonio, pertenezcan a la etnia que pertenezcan…

Junio 28, 2009

Gomorra

Roberto Saviano traza en este ensayo las líneas maestras del crimen organizado napolitano, de los clanes conocidos como la Camorra en el ámbito judicial, policial y político. Con todo lujo de detalles, dando nombres de personas, empresas y municipios napolitanos, el autor despliega ante nosotros el comportamiento, la dinámica y los entresijos de una organización criminal que, más o menos indirectamente, decide la suerte de las y los habitantes de Nápoles. Jefes que se mueven plenamente en la ilegalidad, o, a veces, también como empresarios en la legalidad, lo que les proporciona una cobertura inmejorable para la actividad criminal, convirtiéndolos en más inaccesibles, si cabe, y disponiendo de arsenales superiores a ejércitos de varios países de pequeño tamaño.

Saviano advierte: la Camorra, así como otros grupos análogos como la N’Drangueta calabresa o la Cosa Nostra siciliana nacieron, crecieron y se reprodujeron en el corazón de Europa, por lo que cabe considerarlo un problema de toda la ciudadanía europea. Por si alguien se resiste a considerar esto así, el autor ofrece un exhaustivo informe del número y cantidad de las inversiones realizadas por la Camorra en España, tanto en la costa levantina como en la Costa del Sol, lo que hace pensar seriamente en el grado de infiltración de los capitales tóxicos de esta organización en la economía española y, mediante los cuales, se levantaron, de la noche a la mañana, gigantescos complejos turísticos y residenciales en estas áreas. Todo ello por medio de ingentes cantidades de dinero sucio procedentes del poder del cemento y la especulación inmobiliaria en la Caserta, del tráfico de drogas de la Campania o del tratamiento ilegal de residuos tóxicos, tres pilares fundamentales de esta economía subterránea. Poderío cementero que, luego, se ha dejado ver y trata de imponerse en España o, incluso, en Escocia.

El autor ha combinado con maestría el rigor, o, al menos, la precisión de los datos y la exhaustividad en la explicación detallada de conexiones y relaciones de los clanes camorristas con una claridad descriptiva encomiable y un estilo fluído, literario, que deja ver los sentimientos de impotencia, rabia, pero, también, de ironía que embargan al lector a la hora de escribir o en el momento de conocer ciertos datos. El libro deja traslucir un profundo deseo de conocer, saber se convierte en una necesidad vital y la verdad es el aire que mantiene vivo a quienes deciden emprender una labor como la de Saviano. Labor que ha exigido al autor, preguntar, indagar, de manera discreta e informal entre sus conciudadanos y paisanos, de rastrear en la prensa, en sentencias y sumarios a los que ha podido acceder, etcétera. No obstante, y pese a la claridad expositiva mencionada, se echa de menos algún apéndice con diagramas o esquemas que fijen en la memoria visual del lector la ingente cantidad de datos de todo tipo que aparecen a lo largo de la obra.

Roberto Saviano, que ahora cuenta veintinueve años, es licenciado en Filosofía y ha realizado estudios de doctorado en Historia Contemporánea. Trabajos temporales como albañil, camarero o repartidor le sirvieron para costearse los estudios. Cuando comenzó a orientar su carrera profesional hacia la literatura y el periodismo, siendo colaborador y articulista de diversas gacetas y diarios, se despertó su interés por los mecanismos de poder del crimen organizado. Fue entonces, en el año 2006, cuando este ensayo lo catapulta a la fama más allá de las fronteras de Italia y cuando la Camorra escribió y proclamó su sentencia de muerte. Sentencia de muerte que lo ha obligado a llevar escolta las veinticuatro horas y, después, a abandonar Nápoles primero e Italia después y a ver cómo la comunidad que le rodeaba reaccionaba increpándolo o dándole la espalda, empezando por la mayor parte de sus amistades y su ex-pareja.

¿Mereció entonces la pena? ¿Compensa haber sacrificado la posibilidad de vivir normalmente o simplmente vivir para dar a conocer esto? Lectoras, lectores, fiscalías y jueces, estoy seguro, responderían afirmativamente, pero, como si el propio autor intuyera, aunque fuera remotamente en el horizonte lo que podría ocurrir, escribía en la página doscientos cincuenta de su obra:

“Cristo, Buda, el compromiso civil, el marxismo, el orgullo, el anarquismo, la lucha contra el crimen, la limpieza, la rabia constante o perenne, el meridionalismo…Cualquier cosa. No un gancho del que colgarse. Más bien una raíz bajo tierra, inalcanzable. En la inútil batalla en la que estás seguro de desempeñar el papel de derrotado, hay algo que debes preservar y saber. Debes estar seguro de que se reforzará gracias al derroche de tu compromiso, que tiene el sabor de la locura y de la obsesión.”    

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