Adelantamiento…por la izquierda

Septiembre 3, 2009

Cerveza y vino: polític@s, nacionalismo e historia

Invasión a Polonia

En la madrugada de ayer, Angela Merkel, Lech Kadczynski y Dimitri Medvédev acudieron a un acto conmemorativo del septuagésimo aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A las cinco menos cuarto de la noche del 1 al 2 de septiembre las tropas del Ejército alemán cruzaban la frontera con Polonia. Momentos antes, el Schleswig Holstein, buque de guerra de la Alemania hitleriana, había comenzado a bombardear posiciones polacas situadas en la Península de Westerplatte, cerca de Gdansk, por aquellos días Danzig, lugar donde ayer tuvo lugar la ceremonia a la que acabamos de referirnos. Lo que habría de ser un acto de concordia, organizado con el fin de estrechar los lazos entre países que en su día fueron enemigos, no sirvió más que para demostrar que aún continúan las rencillas y que nadie parece dispuesto a asumir su parte de culpa salvo por lo que se refiere a Alemania y, sobre todo, para, en medio de, a mi entender, peligrosos malabarismos anacrónicos, relacionar lo sucedido entre 1934 y 1939 con las fricciones fronterizas actuales que afectan a Polonia y Rusia y en la que el mundo occidental con Estados Unidos a la cabeza tiene mucho que decir.  

Si mandatarios y ciertos altos funcionarios pueden tergiversar sucesos pasados consciente o inconscientemente, resulta sorprendente cómo una parte de la opinión pública asume como ciertas secuencias de sucesos y una casuística que, a la luz de investigaciones actuales, parecen haber quedado, en el mejor de los casos como medias verdades. Aprovechando el triste recordatorio del estallido del mayor conflicto bélico que jamás haya sufrido la Humanidad, Alemania o la canciller Merkel en su nombre ha recordado y pedido perdón a las víctimas judías del Holocausto. Insisto, sólo a las víctimas judías, según la prensa, emulando a Willy Brandt o Gerard Schröeder. No es lo mismo. Si el gesto de Merkel es loable el de Brandt es pasmoso, sorprendente y agradablemente inesperado si se sitúa en su contexto original. Brandt fue el primer canciller que viajó al otro lado del Telón de Acero en favor de la distensión entre los bloques y por la coexistencia pacífica, sin mencionar que fue el primer mandatario germano que tuvo semejante gesto después de concluida la Segunda Guerra Mundial. No se recordó a las personas de etnia gitana asesinadas a tiros en los campos y en plena calle ni a los cientos de miles de personas enviadas a campos de concentración por su orientación sexual, teniendo en cuenta que la homosexualidad siguió estando incluida en el Código Penal de la República de Alemania ¡hasta 1969!.  

Tampoco comparto la virulencia de las críticas de Katczynski, que parecen cebarse únicamente con Rusia. En favor de esto, se podría argumentar que, al fin y al cabo, Alemania condenó el nazismo y lo anatemizó como ideología mientras que la Rusia actual no ha hecho lo mismo con respecto a Stalin y su régimen. Polonia fue dividida y destruída como estado de facto al ser utilizada como campo de batalla entre dos potencias que representaban dos de las tres ideologías hegemónicas de la Europa del momento: fascismo y comunismo. No llego a comprender cómo un mandatario que supuestamente tan bien conoce la historia contemporánea de su país y pese a sentirse amenazado por su vecino del Este puede estar tan dispuesto a colocarse en el ojo del huracán, justo en medio de las disputas por las áreas de influencia entre dos potencias como son Estados Unidos y Rusia. La experiencia demuestra que el respaldo de una gran potencia puede ser retirado de la noche a la mañana persistiendo tan sólo la sombra del gigantesco vecino oriental planeando sobre sus cabezas. Lo que no mencionó Katczynski fue que, escudada en el pacto de no-agresión firmado por Polonia con Alemania un año después de la subida de Hitler al poder, en 1934, Polonia se anexionó Zaolzie, por aquel entonces territorio checoslovaco, aprovechando que Hitler había invadido los Sudetes en 1938 con la permisividad de Francia y Gran Bretaña. El mandatario polaco criticó con energía el asesinato en masa de 20.000 oficiales del Ejército de Polonia cuando la URSS invadió la zona Este del país aprovechando la incursión alemana y en virtud del tratado Molotov-Ribbentrop, pero, curiosamente, no dijo una palabra sobre el asesinato, también calculado y sistemático aunque con un número de víctimas inferior, de oficiales polacos que habían sido hechos prisioneros en el área ocupada por los nazis.

Lo de Rusia es, como se suele decir, para echar de comer aparte. Sin embargo, el puritanismo histórico y las exigencias de disculpa a las potencias que tradicionalmente no caen bien se dejan aparcadas cuando se trata de dinero y extensión de influencia, en este caso no política sino económica. Al parecer, las voces que pedían, pronosticaban e, incluso, sugerían la incorporación paulatina de la Federación Rusa a la Unión Europea, se han acallado considerablemente con el agravamiento de las tensiones del gigante euroasiático con Norteamérica y Europa occidental. Pero conviene no olvidar que dichas voces se levantaban cuando en Rusia surgía en la opinión pública una resurrección de la admiración por Stalin ysu régimen que a fecha de hoy perdura. La recuperación de Rusia como potencia, su presencia cada vez mayor en el escenario mundial y la consecuente explosión de orgullo nacionalista la han hecho susceptible además de impermeable a la crítica, aunque ésta sea constructiva. A lo hecho, pecho; el pasado ruso es intachable aunque se hable del mismo en un régimen político distinto y opuesto tan sólo porque es nuestro y las críticas parten de ellos, parecen aseverar los dirigentes y buena parte de la opinión pública de ese país. Todo ello ha llevado a acallar los crímenes cometidos en la era Stalin y los excesos imperialistas de la Unión Soviética -que también los hubo, aunque para algunos comunismo soviético e imperialismo nunca puedan ir juntos- en los manuales de enseñanza que se comprarán para este cursos en Rusia. Y es que, si es malo hacer un revisionismo sesgado y excesivamente interesado del pasado, es infinitamente peor no hacerlo, sujetarlo y amordazarlo.

No estoy de acuerdo con lo afirmado por Vladimir Putin hace unos días en un balneario polaco cuando afirmaba que “la historia había que dejarla a los historiadores”. En primer lugar, porque la historia no es un ente, sino una disciplina que puede ser empobrecida y utilizada para embrutecer y enzarzar a naciones e individuos o bien puede ser nutrida con laboriosidad e investigación para iluminar y servir al conocimiento y al acortamiento de las distancias entre quienes formamos parte de la especie humana. Creo que de la investigación se ha de hacer partícipe a la sociedad, a la ciudadanía y no sólo a la minúscula comunidad científica de los historiadores. En lo que desde luego estoy de acuerdo, en suma, es que lo sucedido en Gdansk entre hoy y ayer fue una mala combinación de nacionalismo exaltado, historia y politiqueo de la que pueden resultar mareos, malestar estomacal y dolor de cabeza por un tiempo después. Algo parecido a lo que resulta de la combinación de cerveza y vino.

 

Publicado en Progreso 21

Junio 28, 2009

Gomorra

Roberto Saviano traza en este ensayo las líneas maestras del crimen organizado napolitano, de los clanes conocidos como la Camorra en el ámbito judicial, policial y político. Con todo lujo de detalles, dando nombres de personas, empresas y municipios napolitanos, el autor despliega ante nosotros el comportamiento, la dinámica y los entresijos de una organización criminal que, más o menos indirectamente, decide la suerte de las y los habitantes de Nápoles. Jefes que se mueven plenamente en la ilegalidad, o, a veces, también como empresarios en la legalidad, lo que les proporciona una cobertura inmejorable para la actividad criminal, convirtiéndolos en más inaccesibles, si cabe, y disponiendo de arsenales superiores a ejércitos de varios países de pequeño tamaño.

Saviano advierte: la Camorra, así como otros grupos análogos como la N’Drangueta calabresa o la Cosa Nostra siciliana nacieron, crecieron y se reprodujeron en el corazón de Europa, por lo que cabe considerarlo un problema de toda la ciudadanía europea. Por si alguien se resiste a considerar esto así, el autor ofrece un exhaustivo informe del número y cantidad de las inversiones realizadas por la Camorra en España, tanto en la costa levantina como en la Costa del Sol, lo que hace pensar seriamente en el grado de infiltración de los capitales tóxicos de esta organización en la economía española y, mediante los cuales, se levantaron, de la noche a la mañana, gigantescos complejos turísticos y residenciales en estas áreas. Todo ello por medio de ingentes cantidades de dinero sucio procedentes del poder del cemento y la especulación inmobiliaria en la Caserta, del tráfico de drogas de la Campania o del tratamiento ilegal de residuos tóxicos, tres pilares fundamentales de esta economía subterránea. Poderío cementero que, luego, se ha dejado ver y trata de imponerse en España o, incluso, en Escocia.

El autor ha combinado con maestría el rigor, o, al menos, la precisión de los datos y la exhaustividad en la explicación detallada de conexiones y relaciones de los clanes camorristas con una claridad descriptiva encomiable y un estilo fluído, literario, que deja ver los sentimientos de impotencia, rabia, pero, también, de ironía que embargan al lector a la hora de escribir o en el momento de conocer ciertos datos. El libro deja traslucir un profundo deseo de conocer, saber se convierte en una necesidad vital y la verdad es el aire que mantiene vivo a quienes deciden emprender una labor como la de Saviano. Labor que ha exigido al autor, preguntar, indagar, de manera discreta e informal entre sus conciudadanos y paisanos, de rastrear en la prensa, en sentencias y sumarios a los que ha podido acceder, etcétera. No obstante, y pese a la claridad expositiva mencionada, se echa de menos algún apéndice con diagramas o esquemas que fijen en la memoria visual del lector la ingente cantidad de datos de todo tipo que aparecen a lo largo de la obra.

Roberto Saviano, que ahora cuenta veintinueve años, es licenciado en Filosofía y ha realizado estudios de doctorado en Historia Contemporánea. Trabajos temporales como albañil, camarero o repartidor le sirvieron para costearse los estudios. Cuando comenzó a orientar su carrera profesional hacia la literatura y el periodismo, siendo colaborador y articulista de diversas gacetas y diarios, se despertó su interés por los mecanismos de poder del crimen organizado. Fue entonces, en el año 2006, cuando este ensayo lo catapulta a la fama más allá de las fronteras de Italia y cuando la Camorra escribió y proclamó su sentencia de muerte. Sentencia de muerte que lo ha obligado a llevar escolta las veinticuatro horas y, después, a abandonar Nápoles primero e Italia después y a ver cómo la comunidad que le rodeaba reaccionaba increpándolo o dándole la espalda, empezando por la mayor parte de sus amistades y su ex-pareja.

¿Mereció entonces la pena? ¿Compensa haber sacrificado la posibilidad de vivir normalmente o simplmente vivir para dar a conocer esto? Lectoras, lectores, fiscalías y jueces, estoy seguro, responderían afirmativamente, pero, como si el propio autor intuyera, aunque fuera remotamente en el horizonte lo que podría ocurrir, escribía en la página doscientos cincuenta de su obra:

“Cristo, Buda, el compromiso civil, el marxismo, el orgullo, el anarquismo, la lucha contra el crimen, la limpieza, la rabia constante o perenne, el meridionalismo…Cualquier cosa. No un gancho del que colgarse. Más bien una raíz bajo tierra, inalcanzable. En la inútil batalla en la que estás seguro de desempeñar el papel de derrotado, hay algo que debes preservar y saber. Debes estar seguro de que se reforzará gracias al derroche de tu compromiso, que tiene el sabor de la locura y de la obsesión.”    

Enero 15, 2009

Desde Gaza con horror

Para que luego quienes leen este blog no me acusen de que tengo opiniones infundadas respecto al genocidio sobre la población palestina, abro una página que llevará por título el mismo que posee esta entrada. En ella consignaré toda noticia respecto a los ultrajes que sufre la población civil, debidamente fechados. Para que cada cual lo lea y saque sus conclusiones.

Enero 13, 2009

Ge-no-ci-dio

De acuerdo con el diccionario oficial de la Real Academia Española:

genocidio.

(Del gr. γένος, estirpe, y -cidio).

 

1. m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

Coincido con Elena Valenciano en que las palabras son importantes en política, que una cosa es moverse dentro de determinados conceptos cuando hablamos de política en la esfera privada, con compañeras o compañeros o en la calle a presentar un comunicado oficial que supone la adopción de una posición determinada en esta materia. No obstante, teniendo en cuenta que quien esto suscribe sólo es un militante de base y, sobre todo, después de haber consultado la definición del vocablo “genocidio” en el diccionario on-line de la institución que, al menos hoy por hoy, se muestra como la máxima autoridad en lengua castellana, puedo afirmar con rotundidad: el ataque israelí a Gaza no es otra cosa que esto, un genocidio. Los motivos para esta matanza son los que se dan en la definición copiada más arriba: étnicos, religiosos pero, sobre todo, expresado por el propio Estado Mayor de Israel, políticos.

Alguien podría argumentar que la matanza no es en modo alguno sistemática. Sin embargo, cuando desde el año 2001 se cuentan 1.300 palestinos muertos entre militantes de Hamás pero, también y en su mayoría, civiles inocentes, mujeres, ancianos y niños, la cuestión da que pensar. Cuando se tiene sometido a un territorio a un bloqueo donde no llegan medicinas y tan sólo algunos productos alimenticios básicos que entran con cuentagotas, también da que pensar. Cuando el corte de suministros se traduce en el lanzamiento de cohetes caseros por parte de los islamistas y ello desencadena una respuesta desproporcionada desde la otra parte, uno no tiene más remedio que dudar si, efectivamente, no se habrá desencadenado ese bloqueo para justificar una respuesta armada de ese calibre: de esa manera, se ganan elecciones en un país que apoya sin tapujos cualquier barbaridad de los llamados “halcones” y, de paso, se va renovando armamento, ya que, cuanto más de última generación son los arsenales, mayores son las posibilidades de que dicho armamento quede obsoleto a corto plazo.

Según Jeff Halper, activista en pro de los Derechos Humanos israelí -nada sospechoso de islamismo, por tanto- Israel, su propio país, insisto, sigue empeñado en escudarse en las medias verdades y en la descontextualización del pasado. ¿Qué Estado de Israel está obligado a reconocer Palestina? ¿El que salió de la Declaración de Independencia de 1947 auspiciada desde la ONU o aquel cuyas fronteras fueron bruscamente modificadas después de la Guerra de los Seis Días en 1967? ¿O, directamente, aquel en el que Gaza se encuentra anexionada y sus ciudadanos no son considerados israelíes y sí personas de “segunda”? Está claro que los bombardeos de aviones que poseen una extraordinaria precisión sobre escuelas, universidades, hospitales y ambulancias deberían invitar a la reflexión. ¿Se está haciendo esto sistemáticamente? Desde luego, esta pregunta tendería a responderse afirmativamente si tenemos en cuenta que Israel no permite el paso de coonvoyes con medicinas de las organizaciones humanitarias occidentales, tan sólo lo autorizó un día, y por un espacio de tres horas. Lo más grave de todo ello y lo que, por otra parte, delata a la Administración israelí es el hecho de no dejar pasar a los periodistas a la Franja. ¿Por qué el stablishment israelí no desea que haya ojos, oídos y bocas en Palestina que puedan ver, constatar, contrastar, oír y contar? Bajo mi punto de vista, es quien ha silenciado a la opinión pública en una parte del mundo la que, automáticamente, ha deslegitimado su acción y ha pervertido su propia causa, si es que alguna vez ha existido tal legitimidad.

Diciembre 29, 2008

Nihil novum sub sole

¿Por qué la comunidad internacional -no digamos ya Estados Unidos- practican esta doble moral? ¿Los respuestas militares desproporcionadas sólo se condenan cuando los países afectados son aliados de EE.UU. o la OTAN?

Y respecto a las posibles consecuencias de este conflicto…

http://www.elpais.com/articulo/opinion/represalia/Sabath/elpepiopi/20081229elpepiopi_13/Tes

Diciembre 4, 2008

La herencia aznarista en política exterior es alargada

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Parece mentira que ocho años de Gobierno, aun siendo casi una década, con tan sólo una legislatura con mayoría absoluta, pueda deja una huella tan profunda y desagradable, hasta el punto de condicionar en alguna medida la labor del Gobierno en la actualidad. Cuando la ciudadana o el ciudadano medio pensaban que la política exterior de España no tenía por qué repercutir excesivamente en sus vidas aparece José María Aznar y, en su denodado empeño por sacar a nuestro país del “rincón de la Historia”, compromete gravemente el prestigio internacional de España. No me malinterpreten. No pretendo hacer oposición militando en un partido que se encuentra, hoy por hoy, en el Gobierno. Sencillamente porque, para que haya oposición, tiene que haber gobierno de signo contrario y, en este caso, Aznar, como personaje político feneció hace más de cuatro años, aunque él se empeñe en demostrar lo contrario. No obstante, creo que es de justicia recordar el pasado más reciente a los más desmemoriados y, cuando se decide uno a juzgar y evaluar una gestión, es necesario atribuir a cada cual la parte de responsabilidad que le corresponde.

El Gobierno de José María Aznar dio vía libre a la hora de pemitir que aviones estadounidenses hicieran escala con personas detenidas ilegalmente bajo la acusación de o su vinculación con grupos terroristas de corte yihadista. A esta acusación cabría añadir el agravante de premeditación en tanto que el vicealmirante Manuel Calvo, a la sazón presidente de la Sección Española del Comité Permanente Hispano-Norteamericano, advirtió el 11 de junio de 2002, ante la petición del Pentágono, de la posibilidad de que alguna de las personas capturadas transportada en los aviones pudiera tener nacionalidad europea con todas las consecuencias legales que ello acarrearía. Por si fuera poco, Miguel Aguirre de Cárcer entonces Director General de Política Exterior para América del Norte sugirió en su reunión con el Consejero Político-Militar de la Embajada estadounidense en España la conveniencia de utilizar exclusivamente las bases aéreas de Rota y Morón por ser éstas mucho más discretas, según se desprende de la propias palabras de Aguirre de Cárcer en la respuesta emitida al fax de solicitud enviado por la parte nortemericana. García de Cárcer avisó a Javier Jiménez-Ugarte, Secretario General de Políticas de Defensa y con acceso directo a Federico Trillo-Figueroa, Ministro de Defensa por aquel entonces, de que, aunque en principio no estarían autorizados para hace escala este tipo de vuelos, llegado el caso y en una situación de emergencia era posible que esta autorización fuera concedida.

La situación se agrava cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, asegura que no tenía constancia de los informes que implicaban al gabinete de Aznar en la autorización de los llamados vuelos de la CIA, como tampoco que existiera ese documento publicado por primera vez en la prensa del domingo pasado. A tal fin, ordena una investigación interna que correspondería a una comisión compuesta por los directores de gabinete del Ministro, por el Secretario de Estado de Política Exterior y la Subsecretaria, además del asesor parlamentario de Moratinos y un representante de la Abogacía del Estado. Dos días después, se comunica que el documento fechado el 10 de enero de 2002 considerado “muy secreto” y denominado 3329/02 no se encuentra en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores. No, al menos, en los tres lugares de donde nunca debía haber salido: en el archivo del Ministro -en tanto que a él iba dirigido el informe-, el del Director General de Política Exterior para América del Norte -quien redactó y firmó el documento- y el del Secretario General de Asuntos Exteriores. Con la ley en la mano, el artículo 54.1 de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985 prevee la entrega de los documentos oficiales al sucesor en el cargo una vez se finaliza un manadato, o bien, que dicho documento sea remitido al archivo que corresponda. El incumplimiento de esta normativa y el extravío de un documento oficial, sea este hecho resultado de una acción premetada o, incluso, por mera negligencia, está tipificado como delito. De confirmarse este extremo, tan sólo quedaría confirmada la pretensión de la derecha española a colocarse por encima del bien y del mal, demostrando cuán peligroso es concebir el poder como algo que viene dado por sí sólo e interpretando las derrotas electorales como coyunturas fatídicas y situaciónes excepcionales de la realidad política.

Creo que la actitud del Gobierno no ha sido, en comparación con el anterior y la actitud de otros países de la Unión Europea, negativa en sí misma. No se puede reducir todo a la suma de Esperanza Aguirre: PP+2 VUELOS= BUENO/ PSOE+9 VUELOS= MALO. Hay que ir más allá y plantearse en qué circunstancias se han dado cada uno. Cuando José Luis Rodríguez Zapatero formó gobierno, el Ministro de Exteriores no fue debidamente informado de la situación en torno a esta cuestión, no sabiendo siquiera de su existencia hasta que el eurodiputado socialista Claudio Fava emitió un informe que desvelaba toda la trama. Si tras la lectura y aprobación del texto de dicho informe en la Eurocámara el Gobierno español afirmaba que, a lo largo de su mandato, se habían ajustado a lo estipulado en el Convenio de Cooperación para la Defensa firmado bilateralmente por España y los Estados Unidos, bien pueda ser porque se desconocía que este tipo de vuelos con aterrizaje en suelo español se llevaban a cabo en virtud de una autorización previa anterior a 2004, que ha permanecido hasta ahora en el más absoluto secreto. Sin embargo, hay que decir que desde que se exigió, a partir del 12 de febrero de 2007, una declaración por escrito a la parte norteamericana especificando que la carga transportada en los aviones que hacían escala en aeropuertos españoles no comprometía en nada a España antes de que dicha escala se produjera y no posteriormente -como se había venido haciendo hasta entonces- la frecuencia de estos vuelos disminuyó hasta contabilizarse tan sólo dos en ese mismo año, de los cuales, uno, al menos, se sabía con seguridad que transportaba efectivos y material militar de Estaodos Unidos.

Frente a la complicidad con los vuelos de países como Alemania, incluso teniendo un gobierno socialdemócrata como el de Gerard Schröeder, cuando se produjeron hasta 336 aterrizajes en suelo alemán y agentes del BND -el servicio de inteligencia exterior alemán-acudieron al interrogatorio de determinados reclusos de Guantánamo, el único “pero” al actual gobierno español sería la excesiva fiabilidad a la palabra dada de los funcionarios de la Administración Bush respecto a sus afirmaciones de no haber violado en ningún momento el artículo 25.2 del Convenio bilateral y que esa “falta de deseo de saber” denunciada públicamente por el eurodiputado socialista Claudio Fava se prolongó hasta 2007, cuando la exigencia de declarar el motivo y la carga de los vuelos nortemaericanos que hacían escala se convirtió en una medida de control realmente tangible.

Julio 29, 2008

Relaciones bilaterales desde el unilateralismo

 

 

No, no me he vuelto loco. Vuelvo al blog con un tema recurrente de la semana pasada. Estoy ocupado pese a que es verano y, en los pocos momentos libres que tengo, no siento ni las fuerzas ni la inspiracion para escribir una entrada. Sin embargo, hace tiempo que quería compartir mi desesperanza y escepticismo ante la hipotética solución de eso que se ha dado en llamar el conflicto árabe-israelí.

Barack Obama, en su vertiginosa gira mundial, dedicó catorce horas de su periplo a visitar la Península del Sinaí y reunirse con los mandatarios de los países que la conforman. Ese tiempo fue prácticamente ocupado en entrevistas con las principales autoridades israelíes, concediendo tan sólo una hora al presidente palestino. No es ningún secreto que los gestos en el mundo de la diplomacia son importantes y pueden ser un indicativo decisivo para medir el estado de las relaciones entre diversos estados. Tampoco lo es el hecho de que la comunidad judía estadounidense observaba con profundo recelo la intención inicial del candidato por los Demócratas a la Casa Blanca de, si no acercarse, sí al menos suavizar en todo lo posible las tensiones con los países árabes, especialmente en Oriente Próximo. Este hecho, junto con la intención aparente de poner remedio al conflicto árabe-israelí a través de una solución en el que ambas partes mostraran su buena voluntad para alcanzar un acuerdo bilateral, despertó las reticencias de Israel. Ante el miedo a perder tan importante apoyo, Obama modificó su discurso de una semana a otra, prácticamente.

Existe, por tanto, el riesgo de que el candidato demócrata caiga en la dinámica de lo que ha sido hasta ahora la política estadounidense de cara a Oriente Próximo y, especialmente, en lo que se refiere al conflicto palestino-israelí, esto es: tratar de resolver un contencioso unilateral que se antoja por completo enquistado con una mediación exterior a los dos elementos de conflicto que pueda involucrar a más estados en un acuerdo bilateral propiciado desde una labor multilateral. Todo ello sin dejar, por otro lado, de apoyar incondicionalmente a una de las partes, de tal forma que la parte a la que apoyan sale reforzada, pudiendo imponer ésta sus condiciones a la segunda, a la cual se tiende la mano tan sólo para firmar algo que ya se antoja inamovible.

Si no se ahonda en el equibrio y el entendimiento mutuo, la solución se perfila inviable y esto es algo que debería tener presente un potencial mandatario que ha despertado unas simpatías en buena parte de Europa nunca vistas hasta entonces. Dar pasos decididos y valientes a la par que cautelosos y sutiles en el Sinaí puede significar ganarse a la UE  en favor de EE.UU.: a largo plazo una ganancia en las relaciones exteriores que sin duda merecería la pena.   

 

Julio 24, 2008

Más vale tarde…

…que nunca. Aunque me hubiera gustado más que la detención del “Carnicero de Serbia”, Radovan Karadzic hubiera estado motivada por criterios puramente humanitarios, celebro la detención del que fuera jefe político serbio de las matanzas indiscriminadas y contra civiles, las cuales fueron organizadas junto a Ratko Mladic, a la sazón cerebro militar de la masacre. Karadzic está acusado de crímenes contra la Humanidad y será juzgado por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. Pese a todo, la noticia, como apuntaba antes, me deja un sabor agridulce y, sobre todo, muchas preguntas en el aire: ¿Cómo es posible que este individuo se ocultara tanto tiempo -doce años nada menos- de la vista de todos y lo que es más grave, de las Fuerzas de Seguridad y de las autoridades políticas serbias? A su vez, este hecho, ¿Confirmaría que Serbia es un Estado de Derecho sólidamente asentado o existen aún elementos del Estado favorables a que no se sepa demasiado o incluso -esperemos que no- a ocultar a algunos de los culpables? ¿Podrá el nuevo Gobierno serbio de vocación europeísta asumir eficazmente la renovación de los órganismos estatales clave en el avance serbio hacia una democracia sólida?

Esperemos que el hecho de que la detención de todos los criminales de guerra sea una exigencia previa para el estudio del ingreso de Serbia en la U.E. no distraiga a sus autoridades políticas del verdadero objetivo a medio y largo plazo: asegurar la estabilidad geopolítica del Estado serbio que, habiendo resuelto aparentemente su atomización por una compleja articulación de fuerzas disgregadoras, se ve afectado ahora por una relativa inestabilidad fronteriza que podría no ya dificultar su ingreso en la Unión, sino transmitir esa conflictividad fornteriza a otros países de la región, más allá de las fronteras de los estados vecinos.

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Julio 8, 2008

El tándem G 8-Directiva de inmigración: la tenaza sobre los desfavorecidos

 

Cada vez me sorprende más la estrechez de miras y el espíritu “corto-placista” del neoliberalismo. Éste se ha revelado como un sistema que, cuanto más dura es la crudeza con la que es aplicado, más nítidamente se observa su naturaleza depredadora y autodestructiva. Sus teóricos más destacados han gustado a menudo de destacar la imposibilidad de desarrollo de un sistema socialista “puro”, al menos, tal y como se desarrolló en la denominada, por conveniencias geopolíticas, Europa oriental.

No obstante, desaparecida la amenaza de las dictaduras deniminadas comunistas, las prácticas del capitalismo más salvaje y deshumanizado se han abierto camino pese al triunfo, no nos engañemos, de gobiernos socialdemócratas en varios países de Europa. Si esto sucedía así ya en pleno auge de las socialdemocracias, la desunión y el descontento de una buena parte de la izquierda junto a una indiferencia por la política sembrada en la sociedad europea ha permitido que, incluso en las naciones europeas de mayor tradición socialdemócrata, se haya ido abriendo paso gobiernos neoliberales y conservadores.

Esto no sólamente supone una seria amenaza para el Estado de Bienestar -ahí tenemos la directiva de las sesenta y cinco horas, acechando sobre las cabezas de trabajadores y jóvenes estudiantes a la búsqueda de un futuro- sino que también pone en peligro la estabilidad de las relaciones internacionales y la seguridad: por un lado, toda persona que entre dentro de las fronteras de la UE sin papeles no habrá cometido una infracción administrativa sino penal, esto es, en la mayoría de países que secundan esta directiva, un delito. Por si esto diera al traste con la presunción de inocencia, se da una vuelta de tuerca pretendiendo que aquellos detenidos en tales lances sean recluídos en campos de internamiento apartados, pasando largos períodos -variables, eso sí, según las leyes de distintos países- sin recibir la asistencia legal prevista por las leyes de un Estado de Derecho. Las niñas y niños, a su vez, pueden ser enviados provisionalmente a países distintos a los de sus familias de origen, países que en muchos casos poseen, por desgracia, un sistema jurídico deficitario, cuando no inexistente respecto a los derechos de la infancia, pudiendo caer en manos de redes de traficantes de órganos, de prostitución o de mano de obra esclava. Todo esto , a escasos kilometros de países pertenecientes a la Unión, como España. Y todo ello, sin ponernos en el terrible supuesto de que estos grupos de crimen organizado ya hayan tejido su compleja telaraña de relaciones dentro de la UE y que, pese al férreo control, siempre logre mantenerse activa una célula que mantenga los vínculos con los países extracomunitarios de origen.

Pero ahora, como colofón a la inefectividad, el G-8 decide desmarcarse de la promesa de duplicar las ayudas a África a partir de 2010, así como cancelar sine die los presupuestos prometidos para combatir las pandemias. Muy bien. Unos linces de la geoestrategia Berlusconi, Merkel, Bush y compañía: ¿que no se consegue luchar contra la inmigración ilegal? Pues se criminaliza aquella que es legal y, de paso, se contribuye a que África sea cada día un continente más inhabitable, y que sus habitantes se sientan desesperados, de tal manera que tan sólo les quede la opción de arrojarse contra unas vallas que tras las cuales, haya lo que haya, no puede ser peor que la existencia que están llevando en esos momentos.

¿Son conscientes estos dirigentes de que este egoísmo obcecado no revierte en los intereses de la ciudadanía de la Unión Europea sino todo lo contrario? ¿Son conscientes de la semilla de odio y del sentimiento antieuropeo y antioccidental que están creando dentro y fuera de las fronteras europeas pero siempre en el ámbito geoestratégico de mayor interés para España? ¿Son conscientes de que las niñas y niños que crezcan aquí privados del contacto de sus padres expulsados pueden ser carne de cañón para quienes se dedican a reclutar miembros para grupúsculos fanáticos, desestabilizadores o terroristas?

Parece evidente a todas luces que en el mundo desarrollado y globalizado de nuestros días deberían de  contar las personas más que nunca, que un ser humano es una compleja totalidad que no pude ser reducida a números y estadísticas observadas desde las estrechas miras del máximo beneficio. Hoy, más que nunca, el pensamiento socialdemócrata y socialista debe ocupar un espacio que a menudo la izquierda se ha resistido a ocupar por sus connotaciones represivas y conservadoras: el mundo de la seguridad nacional e internacional, que hoy más que nunca reclama la perspectiva global, integradora y humanitaria de las políticas que le son comunes a la izquierda.

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