Adelantamiento…por la izquierda

Septiembre 23, 2009

V Premio del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género entregó ayer el V Premio al reconocimiento a la labor más destacada contra la Violencia de Género a Stieg Larsson. Quien fue su compañera, Eva Gabrielsson, recogió el galardón en su nombre. El autor sueco murió a los cincuenta años pocos días antes de ver aparecer la primera novela de la trilogía Millenium, que lleva por título Los hombres que no amaban a las mujeres. Lo irónico es que Larsson ha dado el salto a la fama como novelista una vez fallecido y que, además, la literatura fue cultivada en su caso por las noches, durmiendo apenas y, como quien dice, a escondidas.

Sin embargo, durante buena parte de su vida fue un periodista comprometido hasta un extremo casi militante. A lo largo de su carrera se afanó en denunciar y poner al descubierto toda muestra de violencia -política, de género, racista, etcétera- levantando la Fundacion Expo y estableciendo en Suecia lo que podría considerarse una filial de la revista británica Searchlight, cuyos autores realizan reportajes de investigación que la mayoría de las veces no firman con su verdadero nombre porque resultan incómodos para partidos políticos de extrema derecha, organizaciones neonazis y antisemitas y una buena parte del stablishment político y empresarial. 

Lo más impactante es que la actividad que Larsson desplegó de manera ardua, robando horas al sueño que terminaron por pasarle factura, pero, al fin y al cabo, siempre después de cumplir con las no pocas obligaciones que le imponía la dirección de la Fundación, fue lo que ha trascendido y lo que quizá ha puesto un granito de arena en la erradicación de actitudes que llevan a determinados tipos de violencia contra las personas por lo que son, como es la violencia machista. Quien ha leído sus novelas hilando fino -como destaca Montserrat Boix- puede observar perfectamente cómo el autor construye los perfiles psicológicos de sus personajes, con gran precisión y riqueza, desde una perspectiva feminista y de género. Y la elaboración de la trama y el esfuerzo para deleitar a quien lo lee, no le impide en absoluto deslizar denuncias contra la violencia de género en la idealizada -entono el mea culpa- Suecia.

La noticia de la entrega del premio, anunciada en el blog de la periodista mencionada, me ha entusiasmado especialmente porque, aunque a simple vista pueda parecer irrelevante, es sin duda un paso adelante el hecho de que tres novelas que han sido un rotundo éxito de ventas, en países de nuestro entorno, mantenga semejante perspectiva y planteamiento. Por ello, puede suponer un hito en la normalización del pensamiento y reivindicaciones feministas en el mundo de la comunicación y de la cultura de masas. Por otra parte, tampoco puedo dejar escapar la ocasión de “barrer hacia casa” al conocer la noticia. Tenemos a un hombre feminista que se ha convertido, aunque póstumamente, en un novelista de reconocida fama mundial. Puede que este hecho contribuya a despejar las piedras en el camino que impiden que los hombres se impliquen directamente en compromisos por la igualdad entre mujeres y hombres, a que diluyan, aunque sea poco a poco, la actitud de “eso no va conmigo”.

En la contraportada de el diario El País apareció una entrevista con Gabrielsson.

 

Artículo publicado en Progreso 21

Julio 21, 2009

Leszek Kolakowski: marxista, humanista y…anticomunista

El pasado viernes 17 de julio moría Leszek Kolakowski en un hospital de Oxford. Recaló en esta ciudad inglesa al abandonar su Polonia natal en 1968, donde había nacido hacía ochenta y dos años. Estudió en la Universidad de Lodz. Durante los años cincuenta, en sus primeros pasos de investigación y realización de su tesis doctoral, se zambulló en las categorías del marxismo, tratando de escudriñar y delimitar las fronteras de ese marxismo elevado a la categoría de religión del Estado que anulaba toda iniciativa creativa y ética individual y, en definitiva, la verdadera esencia de la filosofía de Karl Marx que desnuda la realidad y ayuda a comprender que no estamos solos y que la sociedad es un pequeño universo donde las acciones tienen consecuencias y, por lo tanto, conviene saber mirar un poco más allá de nuestros egoísmos y de nuestras propias narices.

En 1968, apareció una obra que, si bien no causó la repercusión de otras, sí pretendió rescatar el marxismo de las perversiones, delirios y utilización manipulada de la que había sido objeto en aquellos países que proclamaban haber implantado sus recetas. La obra, titulada Hacia un marxismo humanista. Ensayos sobre la izquierda de hoy, no tardó en ser tachada de ”revisionista”, “socialdemócrata” -para los comunistas esto era, por aquel entonces, el peor de los insultos- cuando no de deliberadamente contrarrevolucionaria, lo que significaba ir a parar, directamente, a la lista negra. El stablishment del aparato del Partido Comunista Polaco, sujeto por completo a los dictados de la URSS, acusó al autor de educar a la juventud en unas ideas “contrarias a la tendencia oficial del país” y lo despojó de su cátedra. Precisamente por combatir con la palabra y el libro la maquinaria burocrática anquilosada en que se habían convertido los partidos comunistas gobernantes.

 En Gran Bretaña pudo dar rienda suelta a su deseo de erudición, liberando una mente -a juicio de quienes le conocieron- sensible, brillante y especulativa. Fue residiendo en Oxford donde, en 1976, publicó la que sería su obra de mayor repercusión, Las principales corrientes del marxismo, al tiempo que se encaminaba a una actitud iconoclasta en su pensamiento que le llevó a proclamar su fe católica y la armonización de ésta con el marxismo además de extender su interés hacia las corrientes milenaristas medievales y la obra de Spinoza y John Locke. Su muerte se hizo sentir tanto en el mundo académico británico como en el Parlamento de Polonia, donde se guardó un minuto de silencio en su memoria.

La semblanza de esta personalidad, redactada por J.A. Rojo.

Julio 15, 2009

Vientos del pueblo

Cuelgo aquí una versión cantada del poema de Miguel Hernández “Vientos del pueblo”.

 

Junio 28, 2009

Gomorra

Roberto Saviano traza en este ensayo las líneas maestras del crimen organizado napolitano, de los clanes conocidos como la Camorra en el ámbito judicial, policial y político. Con todo lujo de detalles, dando nombres de personas, empresas y municipios napolitanos, el autor despliega ante nosotros el comportamiento, la dinámica y los entresijos de una organización criminal que, más o menos indirectamente, decide la suerte de las y los habitantes de Nápoles. Jefes que se mueven plenamente en la ilegalidad, o, a veces, también como empresarios en la legalidad, lo que les proporciona una cobertura inmejorable para la actividad criminal, convirtiéndolos en más inaccesibles, si cabe, y disponiendo de arsenales superiores a ejércitos de varios países de pequeño tamaño.

Saviano advierte: la Camorra, así como otros grupos análogos como la N’Drangueta calabresa o la Cosa Nostra siciliana nacieron, crecieron y se reprodujeron en el corazón de Europa, por lo que cabe considerarlo un problema de toda la ciudadanía europea. Por si alguien se resiste a considerar esto así, el autor ofrece un exhaustivo informe del número y cantidad de las inversiones realizadas por la Camorra en España, tanto en la costa levantina como en la Costa del Sol, lo que hace pensar seriamente en el grado de infiltración de los capitales tóxicos de esta organización en la economía española y, mediante los cuales, se levantaron, de la noche a la mañana, gigantescos complejos turísticos y residenciales en estas áreas. Todo ello por medio de ingentes cantidades de dinero sucio procedentes del poder del cemento y la especulación inmobiliaria en la Caserta, del tráfico de drogas de la Campania o del tratamiento ilegal de residuos tóxicos, tres pilares fundamentales de esta economía subterránea. Poderío cementero que, luego, se ha dejado ver y trata de imponerse en España o, incluso, en Escocia.

El autor ha combinado con maestría el rigor, o, al menos, la precisión de los datos y la exhaustividad en la explicación detallada de conexiones y relaciones de los clanes camorristas con una claridad descriptiva encomiable y un estilo fluído, literario, que deja ver los sentimientos de impotencia, rabia, pero, también, de ironía que embargan al lector a la hora de escribir o en el momento de conocer ciertos datos. El libro deja traslucir un profundo deseo de conocer, saber se convierte en una necesidad vital y la verdad es el aire que mantiene vivo a quienes deciden emprender una labor como la de Saviano. Labor que ha exigido al autor, preguntar, indagar, de manera discreta e informal entre sus conciudadanos y paisanos, de rastrear en la prensa, en sentencias y sumarios a los que ha podido acceder, etcétera. No obstante, y pese a la claridad expositiva mencionada, se echa de menos algún apéndice con diagramas o esquemas que fijen en la memoria visual del lector la ingente cantidad de datos de todo tipo que aparecen a lo largo de la obra.

Roberto Saviano, que ahora cuenta veintinueve años, es licenciado en Filosofía y ha realizado estudios de doctorado en Historia Contemporánea. Trabajos temporales como albañil, camarero o repartidor le sirvieron para costearse los estudios. Cuando comenzó a orientar su carrera profesional hacia la literatura y el periodismo, siendo colaborador y articulista de diversas gacetas y diarios, se despertó su interés por los mecanismos de poder del crimen organizado. Fue entonces, en el año 2006, cuando este ensayo lo catapulta a la fama más allá de las fronteras de Italia y cuando la Camorra escribió y proclamó su sentencia de muerte. Sentencia de muerte que lo ha obligado a llevar escolta las veinticuatro horas y, después, a abandonar Nápoles primero e Italia después y a ver cómo la comunidad que le rodeaba reaccionaba increpándolo o dándole la espalda, empezando por la mayor parte de sus amistades y su ex-pareja.

¿Mereció entonces la pena? ¿Compensa haber sacrificado la posibilidad de vivir normalmente o simplmente vivir para dar a conocer esto? Lectoras, lectores, fiscalías y jueces, estoy seguro, responderían afirmativamente, pero, como si el propio autor intuyera, aunque fuera remotamente en el horizonte lo que podría ocurrir, escribía en la página doscientos cincuenta de su obra:

“Cristo, Buda, el compromiso civil, el marxismo, el orgullo, el anarquismo, la lucha contra el crimen, la limpieza, la rabia constante o perenne, el meridionalismo…Cualquier cosa. No un gancho del que colgarse. Más bien una raíz bajo tierra, inalcanzable. En la inútil batalla en la que estás seguro de desempeñar el papel de derrotado, hay algo que debes preservar y saber. Debes estar seguro de que se reforzará gracias al derroche de tu compromiso, que tiene el sabor de la locura y de la obsesión.”    

Junio 24, 2009

In memoriam: Julio Valdeón

Julio Valdeón Baruque murió anteayer en un hospital de Valladolid en el cual ingresó con un cierto malestar que derivó en complicaciones. Pierde así nuestro país a uno de nuestros intelectuales más reputados y a una persona comprometida, dentro y fuera de las aulas universitarias. Su contribución al estudio de la Baja Edad Media española es evidente y enseñó a más de uno que el rigor científico en materia historiográfica no está reñido en absoluto con el esfuerzo por presentar una prosa correcta y una narración amena. Buen ejemplo de ello sería la obra por la que le fue concedido el Premio Nacional de Historia en el año 2004: Alfonso X: la forja de la España moderna. Ejerció como profesor de Historia Medieval en las universidades de Madrid y Valladolid, entre otras. Catedrático de Historia Medieval y académico numerario de la Real Academia de la Historia.

Su prolija producción se traduce en una veintena de libros, además de otras tantas contribuciones a congresos, reseñas y artículos en revistas especializadas. De la mano de Luis Suárez, realizó su tesis acerca del reinado de Enrique II. Pronto inclinó sus inquietudes al campo de la historia social y económica, influido por la escuela marxista, que daría lugar a obras como Conflictos sociales en la Castilla de los siglos XIV y XV, Judíos, sefarditas y conversos: la expulsión de 1492 y sus consecuencias, Judíos y conversos en la Castilla medievalContestación social y mundo campesino: edad media, por citar sólo algunas. Fue, además, fundador del grupo editorial Ámbito, dedicado a la publicación de ensayistas, novelistas e historiadores de Castilla y León, formando parte de su consejo editorial, así como también de la comisión que llevó a cabo los planes de renovación de los estudios de historia en las enseñanzas medias y de aquella que evaluó la devolución de los documentos del Archivo de Salamanca reclamados por la Generalitat de Cataluña.

Pese a esta inmensa dedicación a la pasión de su vida, no le faltó tiempo para participar y asumir compromisos en el ámbito de la política y de la participación ciudadana. Nacido en Olmedo (Valladolid) en 1936, era hijo de familia republicana y socialista. De hecho, su padre fue fusilado por el bando golpista a los pocos meses de nacer él. Formó parte de las listas electorales del Partido Comunista de España en las elecciones de 1977 y fue uno de los artífices de la creacíón del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.

Puede verse una semblanza de Miguel Ángel Villena en El País.

Abril 13, 2009

Feliz 14 de abril a todas y a todos

 

Abril 12, 2009

Lectura para reflexionar

CARRILLO, Santiago, La crispación en España, Barcelona, Planeta, 2008 (2ª ed.)

Esta semana, celebramos el aniversario de la proclamación de la Segunda República española, este año, marcado, a su vez, por la conmemoración del septuagésimo aniversario de la derrota de este régimen democrático a manos de las armas de los militares sublevados que, con Franco a la cabeza, impusieron un régimen de terror que sumió a España en la miseria, el analfabetismo y la incultura durante casi cuarenta años. Como la historia es de sobra conocida y otras compañeras, compañeros y militantes de partidos de izquierda u otras organizaciones progresistas y asociaciones para recuperar la memoria de los represaliados por el régimen franquista se encargarán de homenajear y comentar trabajos y monografías especializadas sobre el tema, me ha parecido más oportuno hablar de las consecuencias de aquella tragedia de 1939 y de cómo dichas consecuencias se han prolongado y han influído en la política española de los últimos, resucitando fantasmas que se creían extinguidos.

Para cumplir este propósito, nada mejor que comentar y resumir el último libro de Santiago Carrillo La crispación en España, publicado por la editorial Planeta el año pasado. Carrillo, destacado militante del Partido Comunista de España, con una dilatada trayectoria como político y publicista, protagonista directo de la Guerra Civil, el exilio, la lucha contra el régimen franquista y con un papel activo en la elaboración de la Constitución de 1978 y en la llamada Transición española a la democracia, reflexiona sobre el estado actual de la vida política española, remontándose, para dar una explicación a la crispación reinante, a los años de la República, la Guerra Civil, la dictadura franquista y la transición. Sobre dos premisas fundamentales -que la Guerra Civil pudo evitarse y que la crispación deriva directamente de episodios no cerrados de nuestra historia reciente que se remontan a ese conflicto- Carrillo teje un discurso perfectamente ordenado y estructurado, en el cual, de manera sencilla y concisa, con un estilo que le hizo descollar como parlamentario, desgrana datos y relaciona hechos que se presentan ante nosotros como una concatenación de causas, ofreciéndonos un estudio de historia y teoría política contemporánea de gran calado. El retraso en la entrada del capitalismo liberal en España, la consecuente ausencia de una burguesía industrial europeísta y moderna salvo en el caso del País Vasco y Cataluña y un poder elitista sustentado en la unión del Trono, el Altar y la Espada -poder político, Iglesia y Ejército- que impidió la ruptura con el régimen feudal, condicionarían las circunstancias a las que tuvo que hacer frente la República española, cuyo poder político, de haber reaccionado a tiempo y con la ley en la mano contra las conspiraciones que asaltaron al régimen democrático desde el primer día, podrían haber evitado, según el histórico dirigente del PCE, que se hubiera gestado la conspiración que dio paso al golpe de Estado de 1936.

No obstante, Carrillo parece admitir cierta culpabilidad de los dirigentes de los partidos leales a la República, lo que les hubiera llevado, según él, a indultar en 1932 a Sanjurjo y a no percibir que España era ambicionada por el eje Tokio-Roma-Berlín como campo de batalla experimental con vistas a la Segunda Guerra Mundial y como un lugar estratégico en el cual, una vez hubiera sido implantada una dictadura de corte fascista, se pudiera aislar a Francia, que poseía el único ejército que podía hacer sombra a Hitler en Europa occidental por aquel entonces. Desde este planteamiento, Carrillo desmiente tópicos fuertemente enraizados en algunas mentes, alimentados por cuarenta años de dictadura: la CEDA, la derecha, con Gil-Robles al frente, nunca pretendió desarrollar un programa político propio dentro del marco de las instituciones republicanas, sino acabar con las instituciones y los logros consagrados en la Constitución española de 1931. En este sentido, Franco no tenía proyecto alguno para engrandecer a España sino más bien favorecer la utilización de nuestro país como peón para los deseos de Hitler, Mussolini e Hiro-Hito y, más tarde, de Estados Unidos. Sólo desde esta perspectiva se puede entender una actitud camaleónica como la de Franco que, de apoyar a los regímenes totalitarios derechistas surgidos en la etapa de entreguerras, pasó a apoyar a una potencia liberal como Estados Unidos, consiguiendo, de manera inaudita, la bendición de su régimen por parte de la que, después de la Segunda Guerra Mundial, se convertiría en la primera potencia del mundo.

Y así llegamos a la muerte de Franco y a la transición hacia la democracia. Las fuerzas de izquierda y leales a la República han de plegarse a las condiciones del juego establecidas por los llamados “reformistas”, es decir, franquistas de pura cepa que, a la muerte del dictador, vieron cómo su dominio y el aislamiento de España que favorecía éste no podía continuar por más tiempo, pues incluso las élites empresariales y bancarias deseaban participar de la progresiva globalización de los mercados para multiplicar sus beneficios. Por todo esto, se ven obligados a iniciar una transición progresiva a un régimen aperturista al principio y abiertamente democrático inmediatamente después donde se reconocía el valor del sufragio universal en medio de una monarquía parlamentaria y un modelo territorial y administrativo que tendía al federalismo, aunque dicha denominación fuera esquivada por todos los medios. Todo ello nos condicionó históricamente: a diferencia de otros países europeos, el fascismo no había sido derrotado en los campos de batalla, sus dirigentes y jerarcas nunca fueron ejecutados o encarcelados y como dice Santiago Carrillo en una metáfora de gran plasticidad, no se barrió a la extrema derecha ni al fascismo porque eran sus representantes quienes tenían la escoba o, por decirlo coloquialmente, la sartén por el mango.

Todo esto derivó en una serie de peculiaridades inusuales en otros países de nuestro entorno: un estado aconfesional que sigue recaudando dinero directamente para la Iglesia católica con aquello que deciden destinar los contribuyentes más fieles, una jerarquía eclesiástica que toma las calles de nuestras ciudades y del centro de la capital cuando les place para llamar a la insurrección contra un gobierno democráticamente elegido por los españoles cuando no toma medidas acordes con sus creencias, o la ausencia de una derecha con principios acordes a otras formaciones y partidos de su entorno. Una derecha representada por el Partido Popular que, en la segunda legislatura en la que asumió el poder con mayoría absoluta, se apoyó en dirigentes que militaban en hermandades y órdenes religiosas ”de choque” como los Legionarios de Cristo o el Opus Dei, que se enfrentó abiertamente a los sindicatos en medio de la precariedad de las condiciones laborales y que propició una huelga general; una derecha que trató de hundir y deslegitimar a la mayor empresa de comunicación española porque ésta no se plegó a alabar lacayunamente la gestión del entonces presidente José María Aznar y que introdujo a España en una guerra ilegal como fue la invasión de Irak, exponiéndola, además, a las iras del integrismo islámico, que provocó la peor matanza por atentado terrorista de nuestra historia y, no conformes con esto, continuaron mintiendo ante el temor a lo que pudiera suceder si se llegaba a saber la verdad, viendo peligrar su propio poder y condenada su gestión al frente del Gobierno, los dirigentes populares mintieron descaradamente, atribuyendo la autoría del atentado de manera consciente a otro grupo de asesinos que, esa vez, no tenían nada que ver con aquellos hechos. No contentos con esto, han negado dos veces su derrota en las elecciones: en 2004, los medios afines a la derecha española y a la Conferencia Episcopal, fomentaron la difusión de un bulo sobre las supuestas relaciones entre ETA y el partido político que había llegado al Gobierno por la decisión de la ciudadanía. 

Carrillo, observó entonces una derecha española que guardaba pocas diferencias con respecto a aquélla surgida al socaire de la monarquía de Alfonso XIII y en la posterior dictadura franquista, una derecha que se niega a perder sus privilegios; una derecha que considera que el poder les viene dado por mandato divino, como en su momento afirmaron el cardenal Gomá y el arzobispo Salamanca, una derecha que no concibe una izquierda que no se encuentre permanentemente en la oposición. Todo ello, genera como resultado que, cuando la derecha es desbancada del poder atribuya su desgracia a conspiraciones extravagantes, cuestionando la esencia misma del régimen constitucional cuando les conviene y el valor del sufragio universal. No obstante, esta crispación puede ser fruto de una pérdida de control por parte de quienes han sostenido hasta ahora el dominio secular de los resortes del Estado y el avance definitivo de España hacia una modernidad y un progreso que remonten cuarenta años de dictadura y superen las limitaciones del modelo de la transición.

Marzo 30, 2009

Eulalio Ferrer: escritor, exiliado, mecenas y… socialista

La vida de Eulalio Ferrer fue azarosa, activa, rica pero también contradictoria. Nació en Santander, en 1921. Con apenas diecinueve años, ostentaba el grado de capitán del Ejército republicano. Militante, a su vez, de las Juventudes Socialistas y del PSOE, hubo de exiliarse tras la Guerra Civil. Recaló en Banyuls, donde se encontró con Antonio Machado y su madre, que se dirigían a Colliure. Pasó un tiempo en el campo de refugiados de Argèles-sur-le-Mer, fue aquí donde su vocación por la literatura y los libros terminó de consolidarse. Destacado militante en Cantabria, su padre trabajaba como tipógrafo y corrector para un periódico local. Pero fue en el infierno del exilio francés donde cambió un paquete de cigarrillos por un ejemplar de El Quijote que, al parecer, leyó con verdadera fruición.

De Francia, se trasladó en un buque con un ingente grupo de exiliados a México. Fue en este pais donde obtuvo un empleo como redactor del diario Mercurio, en 1940, del cual habría de convertirse en director. Seis años después fundaría la agencia Asuntos Modernos, que cambió de nombre en 1960 al pasar a llamarse Publicidad Ferrer. Por entonces, era la empresa de publicidad líder en México y no tardó en abrir varias oficinas en Nueva York. Como señalara el propio autor, México constituyó una vía hacia su propia liberación, donde pudo experimentar aquellos hitos y fases habituales en la vida de cualquier joven de su edad, juventud que había quedado truncada en España por la Guerra. No obstante, también vivió en este país latinoamericano uno de los momentos más desgarradores de su vida: fue expulsado del PSOE a instancias de su propio padre bajo la acusación, según se comentaba, de haberse convertido en un burgués más cuando, con sus primeras ganancias, se hizo con su primer coche.

Pese a ese ascenso, siempre se consideró, según decía, ligado a los paisajes cántabros. En 1969, tras conseguir que un admirador de su obra, pese a su vinculación inexplicable con el régimen franquista, consiguiera garantizarle que podía poner un pie en España sin ser represaliado, acudió a la fosa común donde, sabía, yacían combatientes republicanos y compañeras y compañeros de partido y comenzó a esparcir claveles ante los escandalizados guardas del cementerio y el estupor -se supone- de los numerosos policías políticos que lo acechaban y vigilaban escondidos entre los árboles. Según manifestaba él mismo, su afán de compartir lo llevó a financiar proyectos culturales en sus siguientes trasiegos de infatigable viajero, entre París, Nueva York y México. Destaca el tiempo y el dinero invertido en la confección del Museo Iconográfico Cervantino, cuya obra supera las 850 piezas, entre pinturas, esculturas y grabados. Finalmente, murió en México el 25 de marzo, a los ochenta y ocho años.

Entre sus obras más destacadas se encuentra Entre alambradas, El lenguaje de la publicidad, De la lucha de clases a la lucha de frases e Información y comunicación, entre otros. Recibió, así mismo, la Medalla de Oro de Cantabria, fue miembro de honor del Instituto Cervantes y de la Fundación Bruno Alonso, además de presidir el Premio de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y haber sido nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Cantabria.

El enlace a la necrológica se puede consultar en:

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Eulalio/Ferrer/Rodriguez/escritor/mecenas/exiliado/elpepinec/20090326elpepinec_1/Tes

Marzo 22, 2009

Ser la voz de quienes callan

Este es el título de un concurso de cortometrajes convocado por el Ministerio de Igualdad. Los guionistas de todos los “cortos” son jóvenes, chicas y chicos, de entre catorce y diecisiete años que contaban con un reparto de lujo: profesionales del cine como Malena Alterio, Emma Suárez, Víctor Elías o Eduard Fernández colaboraron tanto en lo que se refiere a interpretación como a dirección. A continuación presento los premiados, publicados con anterioridad en el blog de la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído:

Primer premio:

Segundo premio:

Tercer premio:

Cuarto premio:

Quinto premio:

Marzo 19, 2009

Un poco de música, para variar

Archivado en: Cultura — jjoaquinpi @ 11:41 pm
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Por variar ligeramente la temática del blog y pudiendo servir de precedente, un poco de música. Cuánto tiempo llevaba sin escuchar a Bob Marley y en concreto esta canción…

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