El poder que logra ejercer quien posee, literalmente, los medios de comunicación, como es el caso de la Italia de Berlusconi, es apabullante y, en el caso del país vecino situado al este de nuestra costa levantina, espeluznante. Sólo por una manipulación tan burda y hegemónica de los medios se puede llegar a mantener a las y los votantes tan amaestrados. Y es que el clima político y social allí parece que comienza a hacerse -si cabe- más irrespirable.
Berlusconi ha tomado la decisión de suspender el plan de protección y prevención de malos tratos que la coalición de centro-izquierda del anterior gobierno comenzó a poner en marcha con un presupuesto de 20 millones de euros para prevención y protección policial a las víctimas. La coalición de derecha-extrema derecha alega problemas de fondos, pero creo que los motivos son otros; yo hablaría de una cosmovisión retrógrada y perversa que, para colmo de males, cuenta con el respaldo, por acción u omisión, de las instituciones. El Tribunal Supremo ha dictado que la pena máxima a un individuo que mata a una mujer por considerarla propiedad suya, esto es, por el mero hecho de serlo, no puede recibir una pena superior a 14 años de prisión porque, atención: en la “conciencia colectiva de los italianos” lo que ellos llaman “celos” no son “del todo ilícitos”.
El problema, a su vez, reside en que la opinión pública, medios de comunicación y sociedad civil, no colaboran precisamente en poner los medios para acabar con esta lacra. Al parecer el concepto “violencia de género” o “violencia machista”, sencillamente, no se emplea cuando se informa de estas muertes, tendiéndose a denominar estos atentados “acto de locura”, “celos”, “crimen pasional”, “demasiado amor” o “amor criminal”. Enfermizo concepto tienen algunos de tan hermosa y significativa palabra. Claro que, cuando uno vuelve los ojos hacia la sociedad civil, se encuentra con programas televisivos donde mujeres que han acudido de espectadoras “aconsejan” a Berlusconi que agreda a su ya ex-mujer Verónica Lario para evitar que siga contando dichos y desechos del histriónico mandatario, o con una coalición política que poco tiene de izquierda cuando afirma que prefiere contentarse de momento con la ley actual que roza tangencialmente el problema.
La ley en cuestión hace referencia exclusivamente a la protección de la mujer que es víctima de una agresión sexual cometida por desconocidos en la vía pública, estableciendo la cadena perpetua para el violador que, además, acabe con la vida de su víctima. Si alguien conoce, aunque sea superficialmente, la actualidad italiana, reconocerá que esta ley tiene otro trasfondo detrás, algo más subliminal: el acorralamiento y persecución de minorías étnicas como los gitanos de origen rumano establecidos en Italia, a los que se suele imputar la inmensa mayoría de esta clase de delitos. Ver para llorar.
Por otra parte, dejo un enlace al reportaje de Sandra Buxaderas aparecido en el diario Público. Todo un ejemplo, desde mi punto de vista, de cómo se ha de tratar el problema de la violencia machista desde los medios de comunicación de gran difusión, percibiéndose un tono humano y la perspectiva de género, que ayuda a dar un rigor exquisito a aquello que se está tratando.
016: MALOS TRATOS
Como está el patio aun a estas alturas…
comentario por Noelia — Mayo 14, 2009 @ 8:37 am |
¿QUE POR QUÉ SIGUEN VOTANDO LOS ITALIANOS A SEMEJANTE FANTOCHE? lealo en http.//lagranhoguera.wordpress.com
comentario por EL HEREJE — Junio 6, 2009 @ 3:35 pm |